Sin clase en el norte de Burkina Faso por culpa de la creciente inseguridad

 

Sin clase en el norte de Burkina Faso por culpa de la creciente inseguridad

Escuela en Burkina Faso
UNICEF/LYNCH
   
Actualizado 09/04/2017 11:25:10 CET

Una ola de ataques de un grupo islamista ha sembrado el terror entre los profesores y provocado el cierre de escuelas

MADRID, 9 Abr. (EDIZIONES) -

Miles de niños llevan semanas sin poder ir a la escuela en el norte de Burkina Faso. ¿El motivo? La creciente inseguridad reinante en la zona, donde en los últimos meses se han producido varios ataques e intentos de asesinato que han empujado a las autoridades al cierre de buena parte de los centros educativos.

Más de 500 escuelas fueron cerradas durante el mes de marzo en Soum, la mayor de las cuatro provincias que componen la región de Sahel y la más afectada por el rápido deterioro de la seguridad desde finales de 2016, especialmente las localidades más próximas a la frontera con Malí.

Detrás de la violencia estaría el grupo islamista Ansarul Islam, vinculado a Ansar Dine en Malí, y cuya existencia salió a la luz a raíz del ataque del 16 de diciembre de 2016 contra una base militar en Nassoumbou, en Soum, en el que murieron doce soldados, explica ACAPS, un organismo especializado en dar información a las agencias humanitarias, en su último informe sobre el país.

UNICEF/LYNCH

Tras este ataque, el 26 de enero hombres armados amenazaron a profesores de tres escuelas a que impartan la educación coránica, prohibiéndoles enseñar en francés, según ha denunciado el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) en un informe.

A estas amenazas siguieron varios ataques contra escuelas de primaria y el 4 de marzo, un profesor y un civil fueron asesinados en una localidad próxima a Djibo, la capital de Soum. Después de este asesinato, han tenido lugar otros ataques contra otros centros educativos.

TERROR GENERALIZADO ENTRE LOS PROFESORES

"Los repetidos ataques terroristas y amenazas han creado un terror generalizado entre los profesores, los niños y la población en general", ha destacado la agencia de la ONU, precisando que como consecuencia de ello muchos profesores se han trasladado a otras zonas y se procedió al cierre del total de las escuelas de la provincia, 374, dejando a cerca de 55.000 niños sin clase.

Según los últimos datos del Ministerio de Educación, algunos centros ya han comenzado a reabrir sus puertas. "UNICEF saluda los esfuerzos del Gobierno para ofrecer más seguridad en la región de Sahel con el fin de que las escuelas reabran de nuevo y que los alumnos puedan terminar en un ambiente relativamente sereno su año escolar", ha señalado a Europa Press la representante de UNICEF en Burkina Faso, Anne Vincent.

UNICEF/LYNCH

El ministro de Educación ha viajado en dos ocasiones a Soum para conocer de primera mano la situación y para animar a las comunidades a que apoyen a los profesores y puedan retomarse las clases. Además, el Gobierno ha reforzado la presencia del Ejército en la zona y ha detenido a varios sospechosos en relación con el asesinato del profesor.

La creciente inseguridad también ha generado desplazamiento de personas, si bien por el momento la ONU no tiene datos concretos, máxime cuando la región es una zona en la que la población tiene una cultura nómada.

LABOR DE UNICEF

Desde UNICEF, según ha contado Vincent, se ha puesto en marcha un programa dirigido al personal docente y pedagógico, así como a los asistentes sociales, con vistas a que puedan volver a sus puestos. El programa se vertebra en dos apartados, uno psicosocial y otro de 'resiliencia'.

En el primer apartado, UNICEF está en contacto con Handicap International y otras ONG especializadas en la materia para elaborar un proyecto con vistas a formar a psicólogos en la zona para que puedan ayudar a los profesores más afectados y traumatizados por la situación actual.

UNICEF

En el segundo, la agencia de la ONU trabaja para capacitar a las autoridades locales y nacionales en una "estrategia de escuelas seguras" con el fin de analizar los riesgos para escuelas y comunidades y elaborar planes de contingencia y respuesta ante las mismas, tanto a nivel curricular como de infraestructuras.

"Las dos acciones conjugadas buscan que enseñantes y comunidades sean más eficaces y estén mejor preparados para atender a los niños en este tipo de situación difícil", ha destacado la responsable de UNICEF, confiando en que estas acciones "hagan que las escuelas de esta parte de Burkina Faso sean más seguras".

En todo caso, Vincent ha aprovechado para recordar que, "según la Convención de los Derechos del Niño, tenemos el deber de garantizar que las escuelas sean santuarios y espacios de aprendizaje seguros para la educación de las niñas y niños, incluso en casos de extrema urgencia".

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