El militar liberado ayer se marcó su nombre en el cuerpo para no morir sin ser identificado

Actualizado 09/02/2007 14:37:13 CET

El portavoz del ELN asegura que no conocía el secuestro de Leonardo Nur porque era una facción disidente la que lo mantenía retenido

BOGOTÁ, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -

Leonardo Nur, el militar colombiano liberado ayer por el Ejército tras pasar cuatro años secuestrado por la guerrilla del Ejército Revolucionario Guevarista (ERG), se marcó su nombre y rango en brazos y piernas con una púa durante su cautiverio para no morir y ser enterrado sin haber sido identificado.

Así lo manifestó el propio Nur, quien llevaba cuatro años "desaparecido" y fue encontrado por un grupo de soldados que irrumpieron ayer en un campamento del EGR, grupo disidente del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda guerrilla del país, en plena selva.

Según explicó, en el momento en que empezó a oír los disparos, cavó un agujero en la tierra y metió la cabeza. "No quería que me pegaran un tiro en el cráneo", indicó el oficial, de 35 años, a quien los militares encontraron muy desmejorado, con barba y empuñando una cadena con la que estaba atado.

El comandante del Ejército, general Mario Montoya, viajó personalmente hasta la zona y acompañó al oficial en el traslado en helicóptero al Batallón Vencedores, de Cartago. Montoya informó que las tropas de la III Brigada atacaron un campamento del ERG entre los municipios de El Dovio y Versalles.

Aseguró que desde hace dos meses tenían información sobre un secuestrado, pero que desconocían que se tratara del capitán, que no sólo había sido dado de baja oficialmente, sino que se estaban iniciando los trámites para declarar su muerte legal.

SECUESTRO

Leonardo Nur comentó que la mañana del 23 de mayo de 2003 salió en un vehículo particular desde la ciudad de Cali, capital del departamento del Valle, hacia Bogotá. Según su versión, fue interceptado por hombres armados que le suministraron una sustancia, y que cuando despertó se encontraba "en una embarcación camaronera en el Pacífico".

En la selva, añadió, le acompañaban normalmente seis hombres. "El trato era pesado, porque uno es militar. En las caminatas me llevaban atado por el cuello o la cintura. Y había presiones psicológicas con historias de muertes por minas", señaló, al tiempo que destacó que no sabía que le daban por muerto.

La última semana que pasó secuestrado sintió miedo debido a los combates. "Me sacaron a caminar por la selva y no me dejaron llevar la mochila en la que tenía mis pocas cosas personales", agregó, mientras que el general Montoya destacó que en esos momentos el cerco militar se estaba cerrando.

Nur reveló que no fue hasta la mañana del pasado miércoles cuando se enteró de que Álvaro Uribe había sido reelegido como presidente de Colombia, hecho que ocurrió en julio del año pasado, ya que lo escuchó en un debate en la emisora local 'W Radio'.

Fue en la madrugada del jueves cuando, al escuchar disparos, cavó el agujero en la tierra con sus propias manos y metió la cabeza. Los militares del Batallón de contraguerrilla número 94 dieron muerte en ese momento a un presunto guerrillero identificado como 'Mario' y desenterraron a Nur. Cuando el general Montoya llegó al lugar en helicóptero, el militar ya liberado desconocía de quién se trataba, pero tampoco reconoció a los militares, ya que los uniformes fueron cambiados recientemente.

GALÁN NO SABÍA NADA

Por otro lado, Francisco Galán, uno de los portavoces del Ejército de Liberación Nacional en los diálogos con el Gobierno para lograr un acuerdo de paz, aclaró que desconocía los pormenores del secuestro de Nur, así como de su liberación, ya que subrayó que el Ejército Revolucionario Guevarista no forma parte del ELN tras separarse años atrás.

Las acciones llevadas a cabo por el ERG se han concentrado en las carreteras que comunican la ciudad de Quibdó con Risaralda y Medellín, en el departamento de Antioquia. Por esta zona es constante su asedio, pues utilizan la extorsión, secuestran y han bloqueado la región con amenazas al transporte y la quema de vehículos. Además, se le responsabiliza del ataque que dejó diez policías muertos en Quibdó en mayo de 2005.

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