Publicado un vídeo en el que Uribe estrecha la mano del comandante paramilitar Fremio Sánchez Carreño

Actualizado 18/06/2007 0:08:39 CET

BARRANCABERMEJA (COLOMBIA), 17 Jun. (EP/AP) -

Durante sus cinco años el presidente Alvaro Uribe ha desmentido su presunta estrecha vinculación con las milicias paramilitares culpables de masacres y asesinatos de sindicalistas y simpatizantes de las guerrillas izquierdistas, pero ahora ha sido publicado un vídeo grabado en octubre del 2001 y descubierto recientemente que muestra a Uribe durante su campaña presidencial dándole un apretón de manos a Fremio Sánchez Carreño, alias "comandante Esteban", un jefe paramilitar acusado de varios homicidios y detenido apenas unas semanas después del encuentro.

La grabación, en la que aparece Uribe en una reunión a puerta cerrada, es un nuevo golpe para el presidente, que ha sido sacudido por la encarcelación de varios de sus aliados en el Parlamento por su presunta vinculación con los paramilitares.

"Yo no he sido amigo de paramilitares, no he hecho alianza política con ellos... no he recibido ni he buscado ayudas políticas de paramilitares", declaró Uribe en televisión colombiana el 19 de abril.

La oficina del presidente asegura que era imposible que Uribe supiera en ese momento que Sánchez Carreño era culpable de masacres y que había comandado la toma de poder de los paramilitares en esta ciudad. Las autoridades ofrecen ahora una recompensa de 5.000 dólares por Sánchez Carreño.

Según el video, el encuentro ocurrió el 31 de octubre del 2001, el mismo mes que los paramilitares fueron incluidos en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado norteamericano.

Varios activistas de Derechos Humanos identificaron a Sánchez Carreño en la grabación, de la cual AP obtuvo una copia. En otro vídeo Sánchez Carreño aparece recibiendo un diploma de los cabecillas paramilitares de la ciudad en 2000, mientras la cámara enfoca la etiqueta de su nombre, 'comandante Esteban'.

"Era el jefe paramilitar de toda esta zona", aseguró David Ravelo, líder de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos (CREDHOS). "Era muy bien conocido", agregó.

Sánchez, no habla durante la grabación pero le da un apretón de manos a Uribe cuando termina el encuentro. Esa imagen enreda todavía más al presidente en el escándalo de la infiltración de los paramilitares en la política, lo que ha llevado al Congreso de Estados Unidos a examinar con lupa la ayuda militar a Colombia.

Doce congresistas aliados de Uribe han sido encarcelados desde octubre por sus presuntos vínculos con los paramilitares. La oposición acusa al presidente de ayudar a los paramilitares en sus combates contra las guerrillas de izquierda cuando era gobernador departamental, en la década de 1990.

Uribe rechaza esas acusaciones y su jefe de prensa dijo el viernes en un comunicado que "el presidente no tiene nada que ver con las posibles actuaciones delincuenciales de las personas que por uno u otro motivo aparecen en las millones de fotografías y horas de video que se le han tomado en el curso de una vida pública de más de 33 años".

El comunicado, que fue difundido después de que 'El Nuevo Herald dio a conocer la grabación el jueves, agregó que los medios de comunicación deben "abstenerse de insinuaciones malévolas".

Los activistas de derechos humanos que identificaron a Sánchez Carreño insisten en que Uribe tenía que saber con quién se estaba reuniendo.

La persona que entregó el video a la AP, que pidió anonimato por razones de seguridad, dijo que el encuentro fue grabado por los paramilitares.

La fuente, que afirmó querer ver a Uribe derrocado,aseguró que el encuentro ocurrió en la sala del concejo comunal de Puerto Berrio, un bastión de los paramilitares situado a las afueras de Barrancabermeja.

En el video se observa a varios líderes comunitarios pidiéndole a Uribe, quien sería elegido presidente en mayo de 2002, que haga campaña de la ciudad públicamente, pero Uribe se muestra indeciso y responde que Barrancabermeja "es un caso muy delicado, por innumerables circunstancias".

Unas 600 personas fueron asesinadas de manera selectiva en el 2001 en Barrancabermeja, dijo Ravelo.

El comandante Esteban, en los meses antes de la reunión, amenazó de muerte en varias cartas a los dirigentes de Credhos y varios sindicatos, manifestó Ravelo.

Los paramilitares también asesinaron una docena de sindicalistas para destruir tres sindicatos locales ese mismo año, afirmó Óscar Sánchez, de la oficina regional de Unión Sindical Obrera, el sindicato de la industria petrolera.

Esteban fue detenido en diciembre del 2001 acusado de dirigir en 1999 una masacre en la que once personas fueron asesinadas por paramilitares encapuchados que abrieron fuego en medio de una fiesta.

Un tribunal lo puso en libertad en julio de 2005 por razones que las autoridades todavía no han explicado. Ahora es un fugitivo de la justicia y el Departamento Administrativo de Seguridad dijo el viernes que dirige una banda criminal. Activistas de Derechos Humanos en Barrancabermeja creen que Sánchez ha reconstituido un grupo paramilitar.

Después de ver el video, Daniel Kovalik, un abogado para el sindicato siderúrgico de Estados Unidos, le dirigió una carta a Condoleezza Rice, la secretaria de Estado, cuestionando el compromiso de Uribe con los Derechos Humanos. Más de 800 sindicalistas han sido asesinados en Colombia en los últimos seis años, según cifras del Gobierno.

"Es lógico pensar que el señor Uribe tenía que saber que se estaba reuniendo con un miembro de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia)", escribió Kovalik, quien encabeza una demanda contra la empresa carbonífera estadounidense Drummond por haber pagado a los paramilitares para asesinar a tres sindicalistas.

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