El secretario general de OEA afirma que el proceso de paz con las paramilitares no parten de una amnistía

Actualizado 14/07/2006 6:01:50 CET

BOGOTÁ, 14 Jul. (EP/AP) -

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, destacó el hecho que el proceso de paz emprendido en Colombia con los grupos paramilitares de extrema derecha no partió de una amnistía.

El de Colombia es "el único proceso que conozca que en el marco de los acuerdos para la paz dé la oportunidad de ejercer acciones contra los cabecillas de los grupos que se desmovilizan", expresó Insulza en una conversación con periodistas.

El secretario general de la OEA se encuentra de visita en esta nación sudamericana para verificar la reinserción de un grupo de combatientes desmovilizados de esos grupos en Medellín, discutir con el gobierno ese proceso que inició en el 2003 y para inaugurar una reunión latinoamericana de funcionarios anticorrupción en Cartagena.

Insulza destacó que aparte del colombiano, los diálogos con el grupo terrorista vasco ETA son procesos que "no parten de la amnistía general".

"Muchas veces se ve en exceso el vaso medio vacío y poco el vaso medio lleno. Es la primera vez que el vaso de la justicia está un poquito lleno, pero un poquito, porque cuando se negociaba con grupos armados el tema de la justicia no se ponía en el papel", expresó el ex mandatario chileno.

La desmovilización de los cabecillas paramilitares está regulada por la ley de Justicia y Paz que promovió el presidente Alvaro Uribe, pero que organismos humanitarios locales e internacionales la consideran indulgente respecto a las atrocidades que se les atribuyen a esos grupos.

El funcionario chileno consideró a título personal que "esta ley tiene aspectos de justicia transicional que son muy rescatables".

Esa ley contempla penas máximas de ocho años de prisión para quienes confiesen todos los crímenes que cometieron en su campaña, supuestamente dirigida contra las guerrillas izquierdistas pero que se desvió afectando a poblaciones civiles que fueron masacradas, entre otro tipo de violaciones.

La OEA instaló una misión en Colombia para verificar la desmovilización y a continuación la reinserción de los combatientes ultra derechistas, que para Insulza ha resultado "muy positivo con resultado tangible", por el cese de operaciones de la mayoría de esos grupos.

No obstante, admitió que hay problemas por "un número importante de desmovilizados que no han sido alcanzados por ninguna entidad (gubernamental) y (están) en la búsqueda de trabajo, educación o de formas de reinserción... pero la voluntad existe y la gente está ahí".

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