El continuísta Mirziyoyev, favorito para la victoria en las presidenciales uzbekas

Vladimir Putin y Shavkat Mirziyoev
SPUTNIK/REUTERS
Actualizado 02/12/2016 15:34:13 CET

El actual jefe de Estado en funciones no tiene rivales y probablemente estrechará aún más los lazos con Moscú

ALMATY, 2 Dic. (Reuters/EP) -

Shavkat Mirziyoyev, el actual presidente en funciones de Uzbekistán, es el favorito total y absoluto para hacerse con la victoria en las elecciones del próximo domingo, en las que el país elegirá al sucesor de Islam Karimov, el dirigente cuya inesperada muerte el pasado mes de septiembre conmocionó la vida política de un país que había gobernado con mano de hierro durante los últimos 30 años.

Mirziyoyev, de 59 años y primer ministro de Karimov desde 2003, comparece prácticamente sin oposición y a sabiendas de que goza de un apoyo total dentro de la burocracia uzbeka.

Apoyo que se demostró en dos momentos: primero, al ser designado responsable de la organización del funeral de Karimov -- un gesto importante dentro de la tradición política nacional, heredada de la era soviética --. Segundo, y más importante, cuando el presidente del Senado decidió ceder a Mirziyoyev la potestad de ocupar la presidencia interina, que teóricamente le correspondía al jefe de la Cámara Alta según los términos de la Constitución del país.

Sin embargo, fuentes diplomáticas avanzan que Mirziyoyev no disfrutará del poder absolutista del que gozó Karimov. Apuntan más bien a un triunvirato donde su sucesor en el cargo compartirá el poder con el viceprimer ministro Rustam Azimov y el jefe de seguridad Rustam Inoyatov.

Se trata de un proceso de división de responsabilidades que, por un lado, cuenta con la ventaja de evitar conflictos entre las élites uzbekas. Sin embargo, crea el temor inevitable de que alguna de las partes decida dar un golpe de mano y quedarse con todo el poder.

Y la estabilidad es importante por el destacado papel estratégico que Uzbekistán juega en la región, no solo por su importancia en la exportación de algodón y gas natural, sino por la batalla que desde hace 30 años libra contra la insurgencia islamista que ha llevado a miles de uzbekos a unirse a las milicias de Estado Islámico en Siria e Irak.

OPOSICIÓN INEXISTENTE

Los principales rivales de Mirziyoyev son tres candidatos con representación parlamentaria y autoproclamados de oposición, aunque en realidad nunca han abandonado la línea oficial. Se trata de Jatamjon Ketmonov, Narimon Umarov y Sarvar Otamuratov, y "ninguno de sus programas", según un informe de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), "ofrecen un punto de vista alternativo".

"El discurso de la campaña está marcado por una línea continuísta para contrarrestar el efecto sin precedentes de la transición de poder", según la OSCE. Lo cierto es que Mirziyoyev ha anunciado, no obstante, algunos planes de liberalización económica y parece que intentará llevar a cabo un esfuerzo diplomático para aliviar tensiones con los países vecinos.

Sin embargo, el hecho de que su primera reunión tras llegar a la jefatura de Estado en funciones fuera con el presidente ruso, Vladimir Putin, apunta que Mirziyoyev acabará fortaleciendo aún más si cabe las relaciones con Moscú al frente del país, como ya apuntó esta semana el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, tras un encuentro con su homólogo uzbeko, Kabul Berdiyev, en el que ambos destacaron la necesidad imperiosa de estrechar todavía más las relaciones militares.

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