El coste psicológico entre quienes huyen de la violencia en el noreste de Nigeria

 
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El coste psicológico entre quienes huyen de la violencia en el noreste de Nigeria

Un desplazado interno en Nigeria
MACKENZIE KNOWLES-COURSIN / CICR
 
Actualizado 09/10/2016 9:10:22 CET

GINEBRA, 9 Oct. (Por el Comité Internacional de la Cruz Roja) -

Más de dos millones de personas han huido de sus hogares en el noreste de Nigeria desde que comenzó la insurgencia en 2009. Según los datos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), el 60 por ciento han sido testigos de asesinatos o violencia física así como de la destrucción de sus casas y comunidades.

Muchos sufren problemas psicológicos y psicosociales como resultado de estas condiciones extremas. Desplazados de sus casas, los hombres jóvenes son particularmente vulnerables. A menudo sus padres fueron asesinados en la violencia y ahora deben asumir el papel del que trae el pan, se sienten a la deriva en un nuevo entorno en el que no pueden encontrar trabajo y sustentarse a sí mismos o cuidar a su familia.

Gambo Askaju huyó de su localidad hace más de dos años cuando amigos y familiares fueron asesinados delante de él. Cuando huía, tropezó con cadáveres. "Sueño con los que fueron asesinados. Cada noche revivo ese viaje. Entonces me despierto aterrorizado y lucho por volverme a dormir", relata.

Insomnio, pesadillas, signos de ansiedad y depresión y dolencias físicas inexplicables médicamente son solo algunos de los síntomas corrientes entre las personas que han experimentado violencia.

El trauma de Gambo está acompañado por la ansiedad sobre su futuro. En su localidad era agricultor y comerciaba con ganado. Pero en la localidad en la que se encuentra ahora se esfuerza por encontrar trabajo y un alojamiento decente. "Aquí nos pueden negar empleos porque no somos de aquí. Somos vistos como un riesgo y no nos consideran de fiar", explica.

CICR

AYUDA PSICOLÓGICA DEL CICR

Gambo es uno de los muchos hombres jóvenes en el estado de Adamawa que está sufriendo las consecuencias psicológicas y psicosociales de la violencia, por lo que está acudiendo cada semana a asesoramiento de salud mental y psicosocial.

Las sesiones corren a cargo de voluntarios de la Cruz Roja Nigeriana con entrenamiento y apoyo de psicólogos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). "Se sienten solos y que la gente les rechaza", explica Isabel Rivera, la psicóloga del CICR.

"Lo que estamos haciendo es escuchar y luego intentar encontrar con ellos soluciones o mecanismos positivos para afrontarlo. Es un grupo de terapia pero también es un grupo de apoyo porque entre los participantes se apoyan entre sí", añade.

"He obtenido mucho del grupo de apoyo. Todo el mundo compartió sus problemas y cómo intentaban gestionarlos", cuenta Gambo. "Desde que me uní a este grupo me siento mejor", asegura.

El CICR también ofrece apoyo en salud mental a otras personas vulnerables como mujeres jóvenes, ancianos y viudas. Más de 200 personas han asistido a las sesiones de terapia desde mayo de 2016 y están comenzando a seguir con sus vidas. El objetivo es mejorar su bienestar psicológico y darles las capacidades para seguir adelante.

SITUACIÓN HUMANITARIA

Por otra parte, la situación humanitaria en el noreste de Nigeria se sigue deteriorando, dado que muchas de las personas desplazadas se encuentran en zonas de difícil acceso, donde la asistencia humanitaria es mínima o nula.

Otros desplazados internos han sido acogidos por comunidades de bajos ingresos, lo que impone una carga aún mayor a los recursos y servicios, ya de por sí escasos. La situación de las personas más vulnerables, como los niños, las viudas y los ancianos, es especialmente preocupante para el CICR.

La mayoría de los desplazados internos tuvieron que abandonar sus hogares dejando todo atrás y carecen hasta de lo más indispensable para vivir. En algunos lugares, los niños mueren a causa de la malnutrición y otras enfermedades.

Asimismo, la situación sigue siendo extremadamente compleja, dado que algunas personas se desplazaron hace mucho tiempo mientras que otras han tenido que huir en reiteradas ocasiones. En general, los últimos en llegar a los campamentos son los que necesitan asistencia humanitaria más urgente.

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