Los marines estadounidenses lanzan su mayor operación en Afganistán en Helmand

Actualizado 02/07/2009 20:28:31 CET

El objetivo es devolver el control al Gobierno afgano e integrarse en las localidades junto a la población civil

NUEVA YORK, 2 Jul. (EUROPA PRESS) -

Unos 4.000 marines, respaldados por helicópteros armados, están llevando a cabo desde primeras horas de hoy lo que se ha bautizado como 'Operación Janjar' en el valle del río Helmand, en el suroeste de Afganistán, que busca devolver esta zona, hasta ahora bastión de los talibán y del cultivo de opio, al control de Kabul. Según los responsables militares norteamericanos, hasta el momento los marines se han encontrado poca resistencia. Entretanto, hoy se supo que un soldado estadounidense ha sido secuestrado por insurgentes en otra parte del país.

Esta misión, que ha llevado meses de planificación, es la mayor por parte del cuerpo de marines desde la invasión de Faluya, en Irak, en 2004, y supone la primera desde que el Pentágono envió efectivos adicionales a Afganistán en el marco de la nueva estrategia diseñada por el presidente estadounidense, Barack Obama. Igualmente, es la primera operación de envergadura del nuevo comandante militar norteamericano en el país, general Stanley McChrystal, quien asumió el cargo a mediados de junio.

A grandes rasgos, la operación en Helmand y en otros bastiones talibán "está yendo bastante bien hasta ahora", explicó el coronel Eric Mellenger, el oficial de operaciones de la Segunda Brigada Expedicionaria de Marines, que está llevando a cabo la operación.

Según los comandantes de los marines, sus hombres sólo se han encontrado una pequeña resistencia por parte de los insurgentes durante su avance desde primeras horas de la mañana en el valle, donde ya están llevando a cabo patrullas.

De acuerdo con el 'Washington Post', algunas unidades han sufrido disparos por armas ligeras y una compañía fue atacada por granadas propulsadas por cohetes. Hasta el momento, según el diario, un marine ha fallecido en los combates, de los que no se han dado muchos más detalles.

Un batallón de marines entró en el distrito de Nawa, al sur de la capital provincial de Helmand, Lashkar Gah, mientras que otro batallón tomó posiciones en el distrito de Garmser, más al sur. La misión, el primer ensayo a gran escala de la nueva estrategia estadounidense para Afganistán, tiene como objetivos iniciales dos distritos desde hace tiempo bastión de los talibán, pese a las operaciones llevadas a cabor por las fuerzas británicas desplegadas en el marco de la fuerza de la OTAN en esta provincia en los últimos tres años.

Los comandantes del cuerpo de marines habían afirmado antes de lanzarse la operación que esperaban poca oposición por parte de los talibán en la fase inicial, pero advierten de que los ataques probablemente irán en aumento una vez los efectivos entren en las localidades y tomen posiciones, de ahí el que se les haya recomendado prepararse para atentados suicidas, emboscadas y bombas de carretera.

INTEGRARSE CON LA POBLACIÓN

Los marines han recibido instrucciones una vez lleguen a sus localidades y aldeas designadas de construir y vivir en pequeños asentamientos entre la población local. Según el comandante de la brigada implicada, general de brigada Lawrence D. Nicholson, sus hombres centrarán sus esfuerzos en proteger a los civiles de los talibán y a restaurar los servicios gubernamentales en lugar de llevar acabo operaciones contra los insurgentes.

"Vamos a hacer esto de otro modo, vamos a estar con la gente, no vamos a conducir hacia el trabajo, vamos a caminar hacia el trabajo", fue el mensaje que Nicholson dio a sus oficiales horas antes del inicio de la misión, según el 'Washington Post'. Sus declaraciones vienen a confirmar la voluntad de Obama de un cambio en el enfoque de la operación militar en Afganistán.

"Nuestro objetivo no son los talibán, nuestro objetivo debe ser conseguir que este Gobierno vuelva a sostenerse por sí mismo", explicó Nicholson, si bien tanto el general como sus comandantes reconocen que conseguir que esto ocurra, aun partiendo de la base de que la mayoría de los afganos no apoyan a los talibán, conllevará numerosos retos.

"Una de las claves para establecer la seguridad es conseguir que la población local entienda que vamos a quedarnos aquí para ayudarles, no que estamos entrando y saliendo", subrayó el coronel Eric Mellenger.

Asimismo, los comandantes de la operación tratan de mantener alta la moral de sus hombres. "Vais a cambiar el mundo este verano y eso empieza esta mañana", fue el mensaje del teniente coronel Christian Cabaniss, comandante del segundo batallón de marines a sus hombres antes de que estos se subieran a los helicópteros y vehículos blindados que les llevaban hacia su nueva misión, según Reuters. "Estados Unidos y el mundo están mirando, sus expectativas son muy altas en este verano decisivo", añadió.

Su acogida entre los ciudadanos por el momento ha sido fría. "En mi opinión, estas operaciones no tendrán ningún resultado bueno, lo único que daría un buen resultado serían conversaciones de paz, conversaciones con los talibán", señaló a Reuters Wahdat Jan, de 23 años y residente en Helmand.

Sin embargo, Mustafá, un estudiante de 22 años, no está de acuerdo. "Todo el mundo está contento con esta ofensiva porque esta gente (los talibán) están creando violencia y están destruyendo las casas de la gente. Deberían lanzar este tipo de ofensivas en diferentes partes del país", añadió.

SOLDADO SECUESTRADO

Entretanto, el Ejército norteamericano informó hoy de que uno de sus hombres fue secuestrado en el este del país junto con tres militares afganos. Según informa la CNN, que cita un alto oficial militar estadounidense, el soldado fue secuestrado por milicianos de bajo rango y "vendido" rápidamente a la red dirigida por el 'señor de la guerra' Siraj Haqqani.

El clan de los Haqqanis, que opera a ambos lados de la frontera entre Afganistán y Pakistán y es un viejo conocido del Ejército estadounidense, está reuniendo consejos locales de líderes para intentar "legitimizar" lo que han hecho, según la citada fuente.

Mientras, fuerzas estadounidenses, afganas y paquistaníes están revisando la zona y hablando con los jefes tribales, los ancianos y los líderes locales para pedirles que "hagan lo correcto y resuelvan este caso", según el oficial. Además, les han pedido que no permitan que los Haqqani tomen posiciones en su zona y que busquen al soldado y le liberen. "Queremos asegurarnos de que no hay ningún lugar para esconderse", explicó el oficial. El Ejército estadounidense espera que se publique un vídeo del militar en breve.

El soldado, desaparecido desde el martes, abandonó aparentemente su puesto por su cuenta sin medios para defenderse. Inicialmente, los talibán habían reivindicado la responsabilidad del secuestro, según su comandante Mulvi Sangeen. Según éste, el soldado visitó un puesto militar en el distrito de Yousaf Jel, en la provincia de Paktika, y se emborrachó. Cuando regresaba a su coche fue emboscado y secuestrado, añadió. Desde el Ejército norteamericano se ha negado que el militar estuviera ebrio.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies