Oxfam advierte de que el esfuerzo de reconstrucción militar pone en peligro a los escolares afganos

Actualizado 02/01/2008 19:18:52 CET

Las escuelas levantadas por las fuerzas de la OTAN y de la coalición se convierten en objetivo de las milicias insurgentes

KABUL, 2 Ene. (EUROPA PRESS) -

Un reciente informe dado a conocer por la ONG Oxfam Internacional revela que las escuelas afganas construidas por las fuerzas internacionales presentes en el país se encuentran expuestas a un mayor riesgo de ser atacadas por los insurgentes talibán, frente a la relativa seguridad que demuestran los edificios levantados por los civiles; una situación que ha dado pie a ciertos roces entre las tropas y los líderes locales, que entienden que la participación internacional en las labores de reconstrucción supone un peligro adicional, pues todas sus instalaciones tienden a ser consideradas objetivos por parte de las milicias.

"Oxfam es completamente consciente del estudio que concluye que, en algunas zonas, las escuelas de las fuerzas internacionales se exponen a un riesgo de ataque dos veces mayor que el de las instalaciones construidas por las asociaciones civiles", declaró el consejero legal de Oxfam Internacional, Mat Waldman, a la agencia de información de Naciones Unidas, IRIN.

A este estudio hay que añadir cifras sobre la ola de violencia que afecta especialmente a los miembros del ámbito escolar en Afganistán. Así, al menos 230 estudiantes y profesores han muerto en los últimos tres años. Un período de tiempo en el que un cuarto de millar de escuelas han sido objeto de ataques insurgentes, según datos dados a conocer por el Ministerio de Educación afgano.

Esta ofensiva ha provocado que al menos 400 escuelas sigan sin abrir sus puertas, sobre todo aquellas que se encuentran en las peligrosas provincias del sur. Por ello, miles de alumnos carecen de un acceso apropiado a la educación, según indicaron funcionarios del Ministerio.

Casi el 70 por ciento de los niños en edad escolar que se encuentran en Helmand, Zabul o Urzugan no pueden asistir a clase, según reconoció el ministro de Educación, Haneef Atmar, durante un reciente encuentro celebrado el pasado 9 de diciembre con delegados de la ONG en Lashkarga, capital de Helmand.

PAPELES CONFUSOS

Del levantamiento de las escuelas se ocupan los llamados Equipos de Reconstrucción Provincial (ERP) de la OTAN que, junto con las fuerzas de la coalición lideradas por Estados Unidos han gastado enormes sumas de dinero a la hora de apoyar las actividades educativas, sobre todo en el sur del país, según informó a IRIN el portavoz de la Fuerza Internacional de Asistencia en Afganistán (ISAF).

Como ejemplo está el del pasado 26 de diciembre, cuando las fuerzas estadounidenses inauguraron una escuela para niñas en la provincia de Kapisa, un proyecto valorado en 120.000 dólares y que tardó seis meses en ser completado. "Los locales no tienen muchas escuelas por aquí, así que aquí tienen una, y bien grande", explicó el sargento Henry Rodríguez, en el comunicado que acompañaba a la inauguración.

Sin embargo, esta situación es inestable, cuando menos. Las objeciones de la comunidad local a la construcción de escuelas bajo bandera internacional fue puesta de relieve el pasado 30 de diciembre en una reunión realizada en la Base Militar norteamericana de Fenty, situada en Jalabalad. Allí asistió el ministro de Educación afgano y una delegación de profesores del país, que advirtieron de que la interacción de las fuerzas extranjeras con la comunidad escolar podría situar a los alumnos y a los maestros en el punto de mira de la insurgencia.

Una opinión más precisa es la que dio el Consejo canadiense para la Cooperación Internacional (CCIC), que señaló el pasado mes de octubre que se suele confundir la labor del Ejército con la que desarrollan las organizaciones humanitarias.

"Es necesario separar un poco las competencias entre las ONG y el Ejército. Tienen que ser independientes porque si no, los civiles corren el peligro de ser considerados como un objetivo más para la insurgencia", explicó el presidente de la organización canadiense, Gerry Barr.

ELEMENTOS SENSIBLES

Hay una gran cantidad de objetos que pueden incitar a las milicias, según los observadores. Logotipos, banderas y cualquier tipo de indicativo de una organización internacional en el material escolar de los alumnos podría incitar a los milicianos para atacar, según estimó la parlamentaria afgana Shukria Barakzai.

"Cada país donante y cada ONG tiene la responsabilidad de considerar la posibilidad de que poner un logotipo o un emblema podría poner en peligro a los beneficiarios de sus proyecto", advirtió Waldman. "Debería prescindirse del logotipo en el caso de que existiera un riesgo significativo sobre las personas que los llevan", declaró.

Sin embargo, el Ministerio de Educación afgano no concedió especial importancia al hecho de que este tipo de material pudiera incrementar los ataques a las escuelas o a los estudiantes. La razón, explicó el viceministro Saiddiq Patman, es que los milicianos atacarán de todas formas "ni aunque los chavales llevaran versos del Corán bordados en la mochila".

De la misma opinión se mostró el portavoz de la ISAF, Carlos Branco. Sin embargo, rompió una lanza por la seguridad de sus instalaciones. "Ni una sola escuela construida en sociedad con los Consejos Locales ha sido arrasada", indicó.

Patman, por su parte, aseguró que la ayuda prestada por las fuerzas militares sería suspendida con efecto inmediato si su intervención supusiera un peligro claro para los escolares.

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