El alza de precios eleva a cerca de 1.000 millones la cifra mundial de personas malnutridas

Actualizado 18/09/2008 15:42:39 CET

El número de hambrientos se ha incrementado en 75 millones, lo que aleja el objetivo de reducir el índice a la mitad en 2015

ROMA, 18 Sep. (De la corresponsal de EUROPA PRESS, G. Moreno) -

El alza de los precios de los alimentos registrado en los últimos años ha incrementado en 75 millones de personas la cifra mundial de hambrientos, que en 2007 alcanzó los 923 millones, según informó hoy la Organizaión para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO).

El encarecimiento de los precios de alimentos, combustible y fertilizantes han agravado todavía más el problema del hambre y alejan la posibilidad de hacer realidad uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) más importantes, que consiste precisamente en reducir a la mitad la proporción de personas malnutridas en 2015.

Según concretó la FAO a través de un comunicado, la coyuntura actual hace que la meta fijada en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 de reducir a la mitad la cifra de hambrientos, sea "una posibilidad todavía más remota".

Las estimaciones de este organismo relativas al período 2003-2005 situaban la cifra de víctimas de desnutrición crónica en 848 millones, con un incremento de 6 millones sobre los 842 millones que se habían registrado entre 1990 y 1992. De hecho, ésta es la cifra que sirvió de base para fijar las metas de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación.

Ahora, "los efectos devastadores del alza de precios de los alimentos en la cifra de víctimas del hambre agravan tendencias a largo plazo que son ya preocupantes", señaló el director General Adjunto de la FAO para Desarrollo Económico y Social, Hafez Ghanem.

EL HAMBRE AUMENTA EN UN MUNDO CADA VEZ MÁS RICO

Durante la última década, "el hambre ha aumentado mientras el mundo se hacía cada vez más rico y producía más alimentos que nunca", denunció. Y como siempre, las familias más pobres -que en la mayoría de los casos son campesinos sin tierra y familias encabezadas por mujeres- han sido los más afectados.

Pero además, los devastadores costes sociales del hambre impactará negativamente sobre la productividad laboral, salud y educación, lo que en última instancia lleva a un menor crecimiento económico en su conjunto.

Tal y como advirtió el economista de la FAO Kostas Stamoulis, el hambre "no es tan solo una consecuencia" sino también "una de las causas de la pobreza". De hecho, el coste económico del hambre suma "cientos de miles de millones de dólares anuales".

Visto desde otra perspectiva, "disminuir la incidencia del hambre en el mundo mejorará mucho las posibilidades de alcanzar los demás objetivos del milenio, que están relacionados con reducción de la pobreza, educación, mortalidad infantil, salud materna y enfermedades", explicó Stamoulis. "El gasto público en la reducción del hambre es una inversión con un beneficio muy elevado", concluyó.

Aun con todo, "reducir el número de personas hambrientas en 500 millones en los 7 años que quedan para 2015 requerirá un esfuerzo mundial resolutivo y de envergadura, acompañado de acciones concretas", subrayó Ghanem.

AYUDAR A PEQUEÑOS PRODUCTORES

Según la FAO, para romper este "círculo vicioso", es necesario y "urgente" actuar en dos frentes. Por un lado, "que la población más vulnerable tenga acceso a alimentos" y, por el otro, "ayudar a los pequeños productores" a aumentar sus ingresos.

Sólo a través de la promoción del desarrollo agrícola y rural será posible mejorar la situación de las víctimas del hambre, además de sacar adelante políticas concretas que faciliten su acceso directo e inmediato a los alimentos.

En diciembre de 2007, la FAO lanzó una iniciativa relacionada con el aumento de los precios de los alimentos para ayudar a los países vulnerables a poner en práctica medidas urgentes e impulsar el suministro de alimentos entre los más necesitados.

Este programa incluye proyectos de emergencia en al menos 78 países de todo el mundo. Entre las actividades más urgentes figuran la distribución de semillas, fertilizantes, piensos animales y otros insumos a los pequeños campesinos.

"Se necesitan con urgencia inversiones con amplia base y a gran escala para hacer frente de forma sostenible a los problemas crecientes de inseguridad alimentaria" ya que "no existe un solo país o institución que pueda resolver esta crisis por sí solo", declaró Ghanem.

30.000 MILLONES ANUALES PARA PAÍSES MÁS POBRES

Según la FAO, los países más golpeados por la actual crisis, muchos de los cuales se encuentran en Africa, necesitarán al menos 30 000 millones anuales de dólares para garantizar su seguridad alimentaria y reactivar sus propios sistemas agrícolas.

El pasado mes de junio, la FAO organizó en su sede central de Roma una cumbre de alto nivel para afrontar este problema y buscar soluciones a escala global. Numerosos jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo, se comprometieron a poner de su parte para mejorar la situación.

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