La Junta Militar admite que ha detenido a cientos de monjes y que está buscando a cuatro "huidos"

Actualizado 05/10/2007 21:10:29 CET

El enviado de la ONU se muestra "prudentemente optimista" respecto al diálogo entre Gobierno y oposición

NUEVA YORK, 5 Oct. (EP/AP) -

La Junta Militar birmana admitió hoy por primera vez que procedió a la detención de cientos de monjes budistas durante la represión de las manifestaciones en favor de la democracia de las últimas semanas y anunció que está buscando a cuatro monjes por su "papel de liderazgo" en las manifestaciones. Entretanto, el enviado especial de la ONU para Birmania, Ibrahim Gambari, se mostró "prudentemente optimista" respecto a la posibilidad de diálogo entre el Gobierno y la oposición y pidió, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la liberación de "todos los presos" como muestra de buena voluntad de cara a las conversaciones.

Según la Junta Militar, diez personas murieron la semana pasada durante los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes partidarios de la democracia, entre los que había decenas de miles de monjes budistas. Sin embargo, grupos disidentes aseguran que las víctimas mortales de la represión son al menos 200 y que cerca de 6.000 personas han sido detenidas, incluidos miles de monjes.

La Junta Militar birmana admitió hoy que cientos de monjes budistas fueron detenidos durante la represión, pero aseguró que la mayoría han sido liberados y sólo quedan 109 bajo custodia. Además, en un anuncio en la televisión estatal, el Gobierno precisó que las fuerzas de seguridad están buscando a cuatro monjes "que están huidos" tras desempeñar "un papel destacado en las protestas".

Según el anuncio, un responsable gubernamental se reunió este viernes con monjes budistas de alto rango en Rangún y les pidió que "saquen a la luz a cuatro monjes que están fugados, que tuvieron un papel de liderazgo en la protesta". El funcionario entregó la lista con los nombres de los cuatro monjes, según el comunicado oficial.

Asimismo, durante el encuentro, el responsable gubernamental indicó a los monjes que muchos monjes novicios y civiles participaron en las protestas a instigación de "un partido político, miembros de la Generación de Estudiantes del 88 y disidentes". Aunque no se citó el nombre del partido, es una referencia clara a la Liga Nacional para la Democracia (LND) de la Premio Nobel Aung San Suu Kyi. La Generación de Estudiantes del 88 es un grupo disidente, que toma su nombre del último movimiento pro democracia en el país que fue aplastado por los militares, cobrándose la vida al menos de 3.000 personas.

El comunicado de la Junta afirma también que las fuerzas de seguridad "controlaron sistemáticamente" las últimas protestas y se vieron obligadas a registrar 18 monasterios donde los monjes 'rebeldes' vivían. Durante esos registros, aseguró, las fuerzas de seguridad se incautaron de mucho material no religioso, incluidos vídeos pornográficos, literatura perteneciente a la LND, bandas para la cabeza con la esvástica nazi y una cinta con la bandera estadounidense.

Inicialmente, las autoridades detuvieron a 513 monjes, un novicio, 167 hombres y 30 mujeres discípulos de los monasterios, pero la mayoría de ellos fueron liberados posteriormente tras "un examen cuidadoso", según la versión dada hoy por la Junta. "En total, 404 monjes, un novicio, 158 hombres y 30 mujeres discípulos han sido liberados a fecha de hoy mientras que 109 monjes y nueve hombres continúan siendo interrogados", precisó la declaración oficial.

El responsable negó las informaciones aparecidas en los medios extranjeros de que hubo monjes muertos o heridos durante la represión. En este sentido, la declaración oficial afirma que el cuerpo hallado flotando en el arroyo Pazundaung en el este de Rangún la semana pasada no era un monje, como afirmaban los disidentes. El cuerpo era el de un hombre "con una tela color azafrán atada al cuello", según la versión oficial.

"PRUDENTEMENTE OPTIMISTA"

Las declaraciones gubernamentales coinciden con la intervención de Gambari ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ante el que informó sobre su gira de cuatro días en Birmania.

El diplomático nigeriano afirmó que "la actual es una oportunidad histórica para Birmania" y se mostró "prudentemente optimista" por el anuncio hecho ayer por el líder de la Junta Militar, el general Than Shwe, de que podría reunirse con Suu Kyi "bajo ciertas condiciones", entre ellas que renuncie a la "confrontación" y a la petición de sanciones internacionales contra el Gobierno.

"Éste es un avance potencialmente positivo que requiere la máxima flexibilidad de todas las partes", prosiguió Gambari, quien durante su gira pudo reunirse con Swhe y en dos ocasiones con Suu Kyi. En todo caso, precisó, "un paso necesario para que haya un diálogo nacional genuino es la liberación de todos los presos, sobre todo los enfermos y los ancianos".

Esa posible reunión entre el Gobierno y la oposición supondría "un primer y necesario paso para superar el alto nivel de desconfianza entre ellos", declaró. "Sinceramente deseo que las posibilidades de diálogo sean reconocidas de la misma forma por ambas partes y se reflejen en hechos concretos", añadió Gambari, quien también advirtió al Gobierno de Birmania de que la crisis política que atraviesa su país puede tener repercusiones internacionales graves.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, que intervino ante el Consejo poco antes que Gambari, calificó de "aborrecible e inaceptable" el uso de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad birmanas contra los manifestantes pacíficos y expresó su preocupación por los informes según los cuales continúan las violaciones de Derechos Humanos en el país.

Tras calificar de positiva la disposición de la Junta Militar de Birmania de reunirse bajo ciertas condiciones con Aung San Suu Kyi, Ban instó al Gobierno a adoptar "acciones valientes hacia la democratización y el respeto a los Derechos Humanos" y advirtió de que "el proceso de reconciliación nacional debe acelerarse y efectuarse sobre bases amplias, inclusivas y transparentes en la medida de lo posible".

A la reunión abierta del Consejo de Seguridad asistieron, además de los 15 miembros del órgano, el secretario general y su enviado especial, representantes de Birmania y un grupo de monjes budistas.

EEUU Y CHINA

Tras la intervención de Gambari, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Zalmay Khalilzad, lamentó la falta de cooperación por parte del Gobierno birmano y advirtió de que "si no responde de forma constructiva a las reclamaciones de la comunidad internacional Estados Unidos está dispuesto a introducir una resolución ante el Consejo de Seguridad para imponer sanciones", incluido un posible embargo de armas.

Poco antes, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó de que la reunión que mantuvieron esta mañana su embajadora en funciones en Birmania, Shari Villarosa, y el viceministro birmano de Asuntos Exteriores había sido improductiva. "Lo que ella escuchó en privado no es muy diferente de lo que ya escuchamos al Gobierno en público", declaró el portavoz del Departamento, Sean McCormack.

China y Rusia se oponen a cualquier resolución condenatoria sobre Birmania por considerar que la situación en este país no afecta a la seguridad internacional ni regional y que se trata de un asunto interno cuya solución corresponde a su pueblo y a su Gobierno.

El embajador chino ante la ONU, Wang Guangya, pidió hoy al Consejo de Seguridad que sea prudente en este tema. "La presión no sirve para nada y únicamente podría conducir a la confrontación", añadió. "Si la situación en Birmania empeora a causa de la intervención externa, será el pueblo del país quien pague las consecuencias", prosiguió. "Esto es lo último que quieren ver tanto China como el resto de vecinos de Birmania y otros países de la región", agregó.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies