Sarkozy cierra su campaña en el bastión de Le Pen en 2002 con llamadas a "la patria y la religión"

Actualizado 20/04/2007 15:24:28 CET

Los sondeos siguen dando la victoria al candidato de UMP y su equipo de campaña da por seguro que su rival en segunda vuelta será Royal

PARÍS, 20 Abr. (del corresponsal de EUROPA PRESS, Salvador Martínez) -

El candidato del partido gubernamental Unión por un Movimiento Popular (UMP), Nicolas Sarkozy, se dio anoche su último baño de multitudes antes de las elecciones presidenciales del próximo domingo. El lugar elegido fue Marsella, donde el ultraderechista Jean-Marie Le Pen obtuvo la victoria en los comicios de 2002.

En el equipo de campaña de Nicolas Sarkozy, a quien todos los sondeos sitúan a la cabeza en la carrera hacia el Elíseo, reina la confianza y la satisfacción. Asimismo, se da por sentado que la socialista Ségolène Royal será la rival en la segunda vuelta, en la que "se opondrán dos proyectos de sociedad".

Rodeado de ministros, ex ministros y parlamentarios como Jean-Pierre Raffarin, Alain Juppé o Philippe Douste-Blazy, Sarkozy defendió ante sus simpatizantes los "valores" de su candidatura, como "la familia, la patria, la religión, el trabajo, la cortesía, el orden, la moral". Asimismo, no dudó en compararse con el histórico activista por los derechos civiles estadounidense Martin Luther King. "Su ideal ha cambiado América, nuestro ideal va a transformar Francia", clamó.

Sarkozy se presentó, así, como "el presidente que hará vivir el ideal francés", que hará surgir un país "en el que cada uno encuentre su lugar, donde los profesores ya no tengan miedo de los alumnos, donde los adultos ya no tengan miedo de los jóvenes, donde los jóvenes ya no tengan miedo de volverse adultos, en el que los padres ya no tengan miedo de que sus hijos vivan peor que ellos, donde el obrero no siga viviendo con la obsesión de las deslocalizaciones, donde la diferencia no se siga viendo como un peligro sino como una riqueza".

Asimismo, el candidato arremetió contra "la Francia del no", la "Francia de la miseria". "Cuando los candidatos no tienen ideas, no tienen argumentos, no tienen convicciones, cuando no creen en nada y no trabajan, no tienen otro recurso que el insulto, la mentira, la insinuación", aseveró. "No creo que los franceses se dejen engañar por tales comportamientos, por tales prácticas", añadió.

LOS OTROS CANDIDATOS

Ségolène Royal cerró su campaña en el Parc des Expositions de Toulouse ante 22.000 personas y contando con la presencia del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien elogió por su "busca por la paz sin bajar la guardia" y al que definió como "un jefe de Ejecutivo innovador y profundamente reformador".

En su discurso, y entre gritos de "vamos a ganar", Royal criticó la visión "fatalista y determinista" de Sarkozy. "Su proyecto, es él, mi proyecto, sois vosotros", recalcó. "La derecha ha puesto a mi país en declive", prosiguió. "Los conservadores prefieren los países replegados sobre ellos mismos, así es más fácil alimentar las divisiones", indicó. A renglón seguido, recalcó: "El país está en declive, pero el pueblo no".

Royal animó fuertemente a la movilización y se dirigió "a los que dudan" indicándoles que es posible "reconciliar las solidaridad fundamental, la libertad individual y la eficacia económica". "Pensad en un tiempo de reemplazar la ley del más fuerte por la del más justo", manifestó. "Venid a votar, sed muy numerosos, para proclamar los valores que queréis dar a Francia", finalizó.

Por su parte, el centrista François Bayrou, de la Unión por la Democracia Francesa (UDF), puso fin a la campaña en Pau, en la región del Béarn (suroeste), su 'patria chica', ya que aparte de hablar el dialecto local --el bearnés--, es diputado por el departamento de Pirineos Atlánticos desde 1986, presidente del autodenominado 'Parlamento de Navarra' e hijo de campesinos de la región.

"Nosotros, nosotros somos los demócratas", aseveró Bayrou, quien se presentó como el apóstol de la "revolución naranja", en alusión al color predominante en su candidatura. "Es la revolución de los franceses que han decidido hacerse respetar, es una revolución sin riesgos, con un presidente equilibrado", prosiguió. Asimismo, se mostró convencido de que podrá "ganar la primera vuelta" y de ser "el único que puede ganar al hiperfavorito de los sondeos", en referencia a Sarkozy.

Jean-Marie Le Pen --que participa en su quinta campaña electoral, tras las de 1974, 1988, 1995 y 2002-- dio su último mitin en Niza, en el departamento de los Alpes Marítimos, donde también venció en las elecciones de 2002. Ante sus seguidores, Le Pen arremetió contra "los políticos nefastos" y se presentó a sí mismo como "el candidato del pueblo" frente a los candidatos "del sistema". En caso de llegar a la segunda vuelta de las presidenciales, aseguró, se convertirá en el "tsunami" que barrerá a "la oligarquía".

SATISFACCIÓN EN EL ENTORNO DE SARKOZY

Lo cierto es que Sarkozy continúa al frente en las intenciones de voto con una diferencia que, sin ser excesiva, puede ser significativa, aunque el propio ex ministro ya advirtió hoy, citado por 'Le Figaro', que la segunda vuelta será "un combate difícil" porque ninguno de los posibles candidatos --sobre los que no ha mostrado ninguna preferencia-- será "fácil".

Según la última encuesta de la empresa TNS-Sofres-Unilog para el diario 'Le Figaro', el candidato de UMP cuenta con el 28 por ciento de las intenciones de voto (medio punto menos que en el anterior sondeo de esta misma empresa), seguido de la candidata socialista, Ségolène Royal, con un 24 por ciento (un punto menos). Bayrou sigue tercero, con un 19,5 (medio punto más) y Le Pen, del Frente Nacional, se encuentra en cuarto lugar con un 14 por ciento de apoyos.

Aparte, Nicolas Sarkozy es el favorito de los internautas, ya que su nombre ha registrado un 37 por ciento de las llamadas en las páginas sobre actualidad, seguido de Royal (22 por ciento), Bayrou (18) y Jean-Marie Le Pen (12), según un estudio del instituto especializado XitiMonitor, citado por 'Le Figaro'.

En estas circunstancias, el equipo de campaña de Sarkozy se muestra claramente optimista sobre las posibilidades de su candidato. Manuel Aeschliman, diputado de la UMP y consejero de Nicolas Sarkozy en materia de opinión pública, declaró hoy a Europa Press que para él no es "ninguna sorpresa" que todos los estudios de opinión señalen a Nicolas Sarkozy "como primer aspirante a la Presidencia de la República".

Según él, ya antes de las dos últimas semanas de la campaña presidencial oficial, Nicolas Sarkozy se convirtió en el político "ineludible de la campaña". Durante esta campaña, además, el candidato de la UMP ha seguido a la perfección el guión previsto, añadió. "No ha habido sorpresas, ni buenas ni malas", afirmó Aeschliman.

Gracias a ello, según el consejero, el candidato conservador ha impuesto los temas que ha querido tratar en todo momento, a saber, la seguridad, la inmigración y la identidad nacional. "Ni siquiera los ataques personales contra él han tenido un impacto considerable en la percepción de Sarkozy por parte de los franceses", mantuvo Aeschliman, en alusión a los insultos personales que le ha dirigido en los últimos compases de la campaña Jean-Marie Le Pen.

Aparte, Aeschliman no tiene ninguna duda de que se cumplirán los sondeos y los dos candidatos que pasarán a la segunda vuelta del próximo 6 de mayo serán Ségolène Royal y Nicolas Sarkozy. En cambio, el alto porcentaje de intención de voto que se atribuye Bayrou es, a su juicio, un mero producto de los medios de comunicación.

Por ello, Aeschliman apostó por comenzar desde hoy mismo la campaña por la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, "en la que se opondrán dos proyectos de sociedad". "Ésa es la batalla política interesante que hay que ofrecer a los franceses", afirmó en referencia a la segunda vuelta. Se trata de "elegir entre dos proyectos presidenciales claramente distintos", añadió.

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