India confirma su acercamiento a Occidente a través la firma del acuerdo nuclear civil con EEUU

 

India confirma su acercamiento a Occidente a través la firma del acuerdo nuclear civil con EEUU

Actualizado 04/10/2008 22:03:59 CET

Las perspectivas no son tan halagüeñas para Pakistán, al que se considera incapaz de manejar tecnología nuclear en un ámbito civil

MADRID, 4 Oct. (EUROPA PRESS) -

Con la aprobación el pasado jueves por parte del Senado estadounidense del acuerdo de cooperación nuclear civil con India, el país asiático pone punto y final a 34 años de prohibición de comercio nuclear desde que en 1974 revelara al mundo su potencial nuclear con su primera prueba atómica.

Aunque el acuerdo depende en última instancia de la firma presidencial de George W. Bush, nada anticipa cambios de última hora en lo que se ha considerado uno de los aspectos más exitosos de la política exterior del dirigente estadounidenses, que asegurará un aliado estratégico en la región y ayudará a India a alcanzar sus objetivos en energía nuclear, además de abrir un mercado de miles de millones de dólares.

No obstante, quedan por considerar algunos aspectos regionales. Principalmente, el impacto que la "legalización" del comercio nuclear de Nueva Delhi podría tener en su país vecino y rival histórico, Pakistán, también potencia nuclear que no obstante no goza de las simpatías estadounidenses, cuyos expertos consideran que el teóricamente inestable Gobierno de Islamabad carece del control suficiente sobre su arsenal.

Paralelamente, queda por ver el efecto final de este acuerdo dentro del marco del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). Para muchos analistas, resulta irónico que haya sido necesario un acuerdo nuclear de índole civil para contener la amenaza nuclear de un país que pudiera suponer un país como India, cuyo potencial en este ámbito es limitado, pero que de todas maneras siempre ha rechazado la posibilidad de desmantelar su estructura nuclear.

RESTRICCIONES SALVADAS

El acuerdo aprobado por el Congreso ha estado plagado de obstáculos en forma de numerosas "salvaguardas" recomendadas por la Agencia Internacional de la Energía Atómica, dependiente de Naciones unidas, y la aprobación de los 45 países miembros del Grupo de Suministradores Nucleares.

No han faltado tampoco los oponentes en el cuerpo legislativo de Washington, que han insistido apasionadamente que el pacto posee poco valor específico y que podría afectar negativamente al TNP porque el acuerdo permite a India negociar material y tecnología nuclear con otros países, pero no impide a Nueva Delhi seguir desarrollando su programa de armamento de destrucción masiva.

"Washington debería tener en cuenta de que haga lo que haga, los indios no van a desmantelar el limitado contingente nuclear que poseen desde el 74", explica el experto en política exterior, Phillip H. Gordon. "La cuestión, por lo tanto, no es si permitimos a India que se quede o no con sus bombas, sino si tanto Washington como Nueva Delhi están dispuestos a aprovechar las ventajas del acuerdo", añadió.

Las ventajas son, por supuesto, enormes a nivel comercial: las compañías estadounidenses tienen vía libre para entrar en el mercado de la energía nuclear de India, mientras Nueva Delhi expande su tecnología a nivel internacional. Más aún, India se siente "respetada" por este acuerdo, y por lo tanto aumentan las probabilidades de que termine firmando el Tratado Extenso de Prohibición de Pruebas Nucleares.

"Esta legislación", apuntó ayer el propio Bush, "fortalecerá nuestros esfuerzos para la no proliferación nuclear, protegerá el medio ambiente, creará empleo y ayudará a India a responder a sus cada vez mayores necesidades energéticas de una manera responsable.

El embajador indio en Estados Unidos, Ronen Sen, consideró la aprobación del Senado como "la corrección de un error histórico", y añadió que la refrenda del acuerdo supone "un momento verdaderamente histórico a la hora de terminar con el largo, largo aislamiento sufrido por India, no sólo en términos de comercio nuclear, sino a la hora de negar la alta capacidad tecnológica" del país asiático, en declaraciones recogidas por el diario económico 'Financial Times'.

"Somos ahora un poder nuclear reconocido", añadió el consejero de seguridad nacional indio, M. K. Narayan, en declaraciones al mismo medio. "El mundo necesita a India como India necesita al mundo. Es algo que teníamos sobreentendido y que la mayor parte de la comunidad internacional, finalmente, ha terminado reconociendo".

PAKISTÁN

Pakistán desea seguir el mismo camino, pero sus opciones son mucho más reducidas. En particular por la tumultuosa situación política del país, que en estos momentos está inmerso en una guerra contra los extremistas y elementos talibán residentes en la frontera. No obstante, según expertos y diplomáticos, las medidas de seguridad impuestas por el ahora ex presidente Pervez Musharraf durante su etapa previa como Jefe de las Fuerzas Armadas son ahora más férreas que nunca.

"El Ejército paquistaní ha asumido el control total de su programa nuclear, y ahora tiene las llaves de este proyecto, declaró un alto diplomático occidental bajo el anonimato desde su puesto en Islamabad.

El progreso dirigido por Musharraf fue particularmente palpable desde que se reveló, en 2004, que el fundador del programa nuclear del país, Abdul Qadeer Jan, había intercambiado conocimientos para el desarrollo de tecnología nuclear con países formantes del entonces llamado 'Eje del Mal' (Irán y Corea del Norte). Desde entonces, Jan se encuentra virtualmente bajo arresto domiciliario, pero el Gobierno paquistaní ha rechazado la presencia de investigadores occidentales para su interrogatorio, por motivos de seguridad.

"Entiendan nuestra preocupación, por favor. Como presidente de Pakistán, sería estúpido que aceptara que los extranjeros intervinieran en nuestros temas nucleares, que protegemos celosamente", declaró Musharraf a principios de año.

Tras la investigación sobre Jan, Musharraf procedió a reforzar la llamada División de Planes Estratégicos (DPE) --controlada por el Ejército-- responsable de asegurar entre 60 y 70 bombas de uranio y de tres a cinco bombas de plutonio, y que conformarían en su conjunto la totalidad del arsenal nuclear paquistaní, según servicios de inteligencia occidentales.

El DPE ha puesto en marcha un dispositivo humano para rastrear las actividades de cerca de 2.000 expertos nucleares en el país, y que podrían emplear sus conocimientos para ayudar en la producción de armas nucleares. Es una de las medidas de protección instauradas por Musharraf, entre las que se incluye además el establecimiento de una firme cadena de mando militar bajo las órdenes de un general de tres estrellas, encargado de supervisar el almacenamiento de las bombas.

Del mismo modo, agencias como la Autoridad de Mando Nuclear, reciben frecuentes actualizaciones sobre el estado de seguridad de las armas nucleares. En definitiva, y según reconocen los analistas al diario económico británico, Musharraf puede haber abandonado el poder por conflicto de política interna o por abuso de poder, pero desde luego no por su gestión a la hora de manejar el arsenal nuclear del país, que ha sido considerada como impecable.

"No hay indicación de que el Ejército no esté ejerciendo completo control sobre los activos nucleares del país", declaró el director del Instituto de Estudios Estratégicos (IISS), Tanvir Ahmed Jan. "La responsabilidad viene respaldada por una institución, lo que siempre es reconfortante", explicó.

No obstante, el problema no está relacionado con la gestión militar de los recursos nucleares. Occidente teme la posibilidad de que el control de Islamabad, tan férreo en el ámbito militar y estratégico, no sea tan efectivo en el caso de firmarse un acuerdo civil EEUU-Pakistán similar al de sus país vecino. "Incluso si el Ejército está firmemente al cargo del programa nuclear de Pakistán, ¿dónde se encuentra el componente civil en el proceso de toma de decisiones?, se pregunta un diplomático estadounidense.

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