La ofensiva de Hamás en Gaza desmantela las esperanzas de EEUU para Oriente Próximo

Actualizado 17/06/2007 18:05:14 CET

Washington podría fortalecer la posición de Mahmud Abbas a través de negociaciones exclusivas sobre el estatus de Cisjordania

MADRID, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

Cuando el pasado mes de junio de 2002 el presidente estadounidense, George W. Bush, predijo un Oriente Próximo que contendría a Israel y a un Estado palestino conviviendo en paz, nada hacía pensar que los acontecimientos iban a tomar un rumbo tan opuesto, sobre todo después de la ofensiva iniciada por las milicias del Movimiento para la Resistencia Islámica (Hamás) en la Franja de Gaza, que le ha garantizado el control sobre la mayor parte de la región.

Hace cinco años, Bush realizó un llamamiento "al pueblo palestino para elegir a sus nuevos líderes, que no estén comprometidos por el terrorismo", según declaró. Ahora, la toma de la práctica totalidad de la Franja de Gaza por parte de las milicias del Movimiento para la Resistencia Islámica (Hamás) esta semana demuestra cuánto de la visión de Bush ha fracasado en materializarse en parte, según el diario estadounidense Washington Post, por las acciones abordadas por su administración.

Estados Unidos aplaudió la retirada de Israel de la Franja como un primer paso hacia la paz, para después presionar a israelíes y palestinos para establecer un calendario de cara a unas elecciones legislativas en las que Hamás obtuvo una victoria inesperada. Ahora Hamás es el único poder indiscutible en Gaza.

En sus últimos 18 meses como presidente, Bush se enfrenta a la perspectiva de una Autoridad Nacional Palestina completamente destrozada, a un estado islámico radical en la frontera de Israel y opciones cada vez más escasas de derrocar a Hamás con la intención de conducir un Estado palestino "de pleno funcionamiento", según el diario.

"La visión de los dos estados está muerta. En serio", recalcó el ex funcionario del departamento de Estado norteamericano y antiguo consejero del presidente palestino Mahmud Abbas, Edward G. Abington Jr.

Abbas, que según el diario ha mostrado cierto un cierto "asomo de vacilación" que ha irritado a los funcionaros estadounidenses, decidió ayer disolver el Gobierno palestino en respuesta a la toma de poder de Hamás en Gaza. Fuentes oficiales estadounidenses han señalado que intervendrán activamente para persuadir al Cuarteto para Oriente Próximo que levanten las restricciones económicas al Gobierno palestino, y permitan la llegada de ayuda directa del Gobierno de Abbas, con base en Cisjordania..

"Ya no existe un Gobierno liderado por Hamás. Ha desaparecido", afirmó un alto funcionario de la administración Bush, desde el anonimato. La misma fuente señaló que seguirá llegando ayuda humanitaria a Gaza, pero que la disolución del Gobierno palestino es un momento singular que permitirá a Estados Unidos y a sus aliados el desarrollo de "un nuevo modelo de afrontar" la situación.

Dicha estrategia consistiría en dejar la Franja de Gaza en manos de Hamás, mientras se intenta potenciar la imagen de Abbas como un líder moderado, capaz realmente de gobernar y alcanzar la paz con Israel. El alto funcionario hizo notar además que Gaza no posee problemas territoriales con Israel ya que no hay israelíes en Gaza, por lo que Hamás no tendría ni voz ni voto en potenciales negociaciones de paz en relación a la frontera con Cisjordania.

En referencia a Abbas, la secretaria de Estado norteamericana expresó el pasado jueves a los medios "el completo apoyo" al presidente Abbas "en su decisión de intentar poner fin a la crisis para el pueblo palestino, para darles una oportunidad de regresar a la paz y a un futuro mejor".

DIVISIÓN INEFECTIVA

Como conclusión, varios analistas señalan ayer que la estrategia de dividir la política palestina en moderados y extremistas, --el núcleo del discurso político de Bush en relación a Oriente Próximo en 2002--, se ha mostrado inefectivo y puede haber llevado al dilema actual al que se enfrenta la administración, según el diario.

"Cuanto menos intervengamos y moldeemos la política palestina, mejor nos irá", afirmó el experto en Oriente Próximo del grupo de analistas internacional International Crisis Group, Robert Malley, que destacó el "efecto boomerang" que ha afectado a "la práctica totalidad de las decisiones tomadas por Estados Unidos para interferir con las políticas palestinas".

En su discurso en el jardín de rosas que encabeza la Casa Blanca, Bush concluyó que el entonces líder palestino, Yaser Arafat, estaba demasiado relacionado con el terrorismo para conseguir la paz, y ordenó a sus diplomáticos que no volvieran a reunirse jamás con el ahora fallecido dirigente.

Así, bajo la presión internacional, Arafat aceptó nombrar a Abbas como primer ministro en 2003, un cargo que Abbas abandonó en cuestión de meses, afirmando que nunca obtuvo el apoyo suficiente ni de Estados Unidos ni de Israel para ser efectivo en su mando.

Tras el fallecimiento de Arafat a finales de 2004, Abbas obtuvo la victoria en las elecciones para convertirse en nuevo líder de la Autoridad Palestina. A pesar de los consejos israelíes, EE.UU. animó al recién elegido presidente a convocar elecciones legislativas. Abbas invitó a Hamás a participar en los comicios, creyendo que les derrotaría fácilmente en las urnas.

El resultado estuvo lejos de ser el esperado. Hamás no solo se hizo con la victoria: obtuvo el control del ejecutivo y desarrolló el cargo de primer ministro, con extraordinaria capacidad de poder y maniobra, en la figura de uno de sus hombres fuertes, Ismail Haniyeh, para desgracia de Estados Unidos.

Desde ese momento, Washington organizó un boicot financiero contra el Gobierno palestino, en un esfuerzo de resaltar a Abbas como una alternativa moderada en su papel como presidente. Sin embargo, dicha presión económica no ha hecho sino incrementar la hostilidad de los palestinos hacia Occidente. Los últimos esfuerzos para conseguir la estabilidad política en los territorios palestinos, y que incluían la creación de un nuevo Gobierno de unidad entre Hamás, el partido de Abbas, Al Fatá, así como independientes; y el inicio de envíos de ayuda por parte de Estados Unidos, han fracasado esta semana, momento en el que las fuerzas de seguridad de Hamás han tomado control de la Franja.

"Los moderados no son efectivos, y los efectivos no son moderados", afirmó David Markovski, del Instituto de Washington para Oriente Próximo.

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, ha visitado Jerusalén en cuatro ocasiones desde el pasado mes de diciembre, en busca de reactivar las negociaciones de paz y contribuir a la discusión entre israelíes y palestinos sobre la posibilidad de establecer un llamado "horizonte político" donde se tracen los contornos de un futuro Estado palestino. Las discusiones nunca han llegado a buen puerto, cosa que el Washington Post achaca a "la debilidad política de Abbas y el primer ministro israelí, Ehud Olmert".

Días antes de la toma de Gaza, Bush y sus ayudantes habían discutido la posibilidad, con motivo del quinto aniversario de su discurso de 2002, de realizar una nueva declaración pública destinada, principalmente, a contestar a los críticos que acusan a la administración de haber hecho bien poco para resolver el conflicto. Ahora, los planes para dicha mención quedan en el aire, porque nadie sabe qué va a decir el presidente Bush a continuación.

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