El Gobierno de los Kaczynski se enfrenta a una revisión de su política en las elecciones municipales

Actualizado 11/11/2006 18:33:07 CET

Nueva ley electoral, conflictos con Alemania y disputas internas marcan unos comicios con un escaso índice de participación

VARSOVIA, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -

La coalición de Gobierno del ultraconservador presidente polaco, Lech Kaczynski y de su hermano gemelo y primer ministro, Jarowslaw, podría sufrir un severo varapalo en la primera ronda de las elecciones municipales en Polonia, en las que más de 30 millones de polacos expresarán su opinión sobre la labor de un Gobierno recientemente afectado por a progresiva radicalización de la política de ambos hermanos tanto en el panorama nacional como fuera de sus fronteras, y por un conflicto diplomático con Alemania que ha llevado a considerar a políticos como el ex presidente Walesa que, quizás, la talla política de los gemelos no era tan elevada como se creía.

Según las últimas encuestas de la agencia PGB, la oposición, encabezada por la Plataforma Cívica, cuenta con un 28 por ciento de la intención de voto, un punto más que la coalición liderada por los gemelos Kaczynski. Otra coalición, formada por los partidos de izquierda cuenta con un 15 por ciento, pero preocupa sobre todo el escaso índice de participación que se espera en los comicios. A pesar de los constantes recordatorios al voto realizados en anuncios y espacios públicos por parte del Gobierno, algunos analistas predicen que el índice de abstención podría rondar entre el 55 y el 60 por ciento.

La coalición en el poder formada por el partido Ley y Justicia (LyJ), el también populista Partido de la Auto Defensa y la ultranacionalista Liga de la Familia Polaca se enfrentará a un elevado índice de absentismo y al ascenso imparable de los políticos independientes. Las recientes encuestas señalan la polarización del país entre los votantes rurales, de edad avanzada, partidarios del presidente; y los residentes de núcleos urbanos, que han expresado en repetidas ocasiones su aversión a la figura del presidente y a sus declaraciones en contra de la homosexualidad, o el intento de restituir la pena capital en el país.

"Su forma de tratar las cosas es ésta: primero destruye, y luego piensa qué construir", afirmó el ex presidente polaco Lech Walesa, en una entrevista concedida el pasado verano al diario estadounidense 'The New York Times'. Walesa habla con el conocimiento de causa que supone haber tenido a los actuales presidente y primer ministro a sus órdenes. Lech era Ministro de Seguridad Nacional; mientras que Jaroslaw servía como consejero particular. Ambos fueron despedidos en 1993.

"No me gustaba su constante predisposición a creer en teorías conspiratorias, siempre sospechando de la gente, y siempre envueltos en intrigas", señalaba Walesa, que sin embargo no muestra dudas sobre la certeza de que sea el propio pueblo el que ponga en su sitio a la coalición a través de estos comicios. "La democracia funciona", afirmó Walesa. "Y si ellos la amenazan, recibirán una buena lección".

NUEVA LEY ELECTORAL

El pasado día 3, el Tribunal Constitucional de Polonia aprobó una enmienda a la ley electoral, presentada por la Coalición Ley y Justicia, por la que al menos dos comités electorales podrían formar un bloque, lo que podría poner en peligro, según los críticos, el principio constitucional de sufragio igualitario.

Así, la primera y la segunda rondas se celebrarán bajo esta nueva enmienda. Durante la última semana, los partidos han intensificado sus campañas electorales, conscientes de la importancia de estos comicios. El primer ministro afirmó durante una convención de LyJ, el pasado 3 de noviembre, que las elecciones municipales "jugarían un papel esencial a la hora de emplear el dinero de la Unión Europea"

Por su parte, el líder de la Liga de las Familias Polacas, Roman Giertuch, provocó un leve conflicto dentro de la coalición, cuando pidió a los votantes que no depositaran su voto en favor de los antiguos miembros coalicionarios de la Acción por la Solidaridad Electoral y la Unión por la Libertad, que supuestamente se habían introducido en las listas de 'Ley y Justicia', sin el conocimiento de los hermanos Kacysnki.

El secretario general de LyJ, Joachim Brudzinski, rechazó las acusaciones de Giertych, afirmando que si los candidatos de antiguas coaliciones se encuentran en las listas, es porque "han sido verificados completamente por las autoridades locales".

Por su parte, el líder de Plataforma Cívica, Donald Tusk, ha pedido a los votantes que le otorguen el triunfo en los comicios "en busca de un cambio para mejor en Polonia", según declaró durante un mitin en Bydgoszcz. En vez de mejoras, Tusk afirmó haber visto a decenas de miles de polacos abandonar el país, y cómo las promesas del Gobierno de Kacynski a favor de impulsar la construcción y reducir los precios de los bienes de primera necesidad han caído en el olvido.

'LA GUERRA DE LA PATATA'

El conflicto diplomático con Alemania comenzó el pasado mes de junio, cuando el diario de izquierdas alemán 'Die Tageszeitung' publicó un artículo satírico sobre el presidente Kaczynski, titulado 'La Nueva Patata de Polonia': un capítulo más en una serie de reportajes sobre políticos llamado 'Villanos que quieren conquistar el mundo', en la que el presidente polaco compartía "honores" con el ex dictador iraquí Sadam Husein y el líder bielorruso Alexander Lukashenko, y del que se afirmaba que su conocimiento de Alemania se limitaba a "los lavabos del aeropuerto de Frankfurt'.

Según el artículo, "los Kaczynski son polacos hasta la médula; el concepto fascista de la Patria del ex dictador Pilsudski les queda como un guante, y ambos han probado que están limpios por dentro y por fuera: tanto Lech, que ha prohibido la exhibición de traseros masculinos en Varsovia; y aún más Jaroslaw, que vive con su madre pero, al menos, sin certificado de matrimonio".

La reacción del presidente fue inmediata. Kaczynski calificó el artículo de "cruel y repugnante", y reconoció desconocer otro reportaje en el que se atacara a los políticos y a sus familias. El primer ministro declaró que el artículo era, simplemente, "un insulto al líder del país, y un crimen que tendría consecuencias". La prensa alemana se hizo rápidamente eco del conflicto diplomático, al que llamó 'La Guerra de la Patata'. Si bien el Gobierno alemán declinó realizar comentarios oficiales, funcionarios de Berlín expresaron desde el anonimato al diario británico 'Daily Telegraph' que el conflicto era "risible" e "indigno del dirigente de un país".

El enfrentamiento prosiguió a lo largo de todo el verano. El presidente polaco, alegando problemas estomacales, no acudió a la cumbre del Triángulo de Weimar, a la que asistían tanto la canciller alemana, Angela Merkel, como el presidente francés, Jacques Chirac. Ante los rumores que señalaban el artículo como el verdadero motivo de la ausencia del líder polaco, Kaczynski señaló que tal idea era injusta, y que la razón de la ausencia fue la negativa por parte del resto de los asistentes a aceptar al entonces primer ministro Marcinkiewicz como representante en la reunión. Sin embargo, parece que las relaciones entre ambos países se han relajado durante los últimos meses, a tenor de los encuentros entre Jaroslaw Kaczynski y Angela Merkel, con motivo de la revisión de las compensaciones establecidas tras la II Guerra Mundial.

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