Los hijos de Diana celebran una misa en honor a su madre, "su guardiana, amiga y protectora"

Actualizado 31/08/2007 21:21:23 CET

Camila Parker-Bowels, a la que muchos acusan de ser la causa del divorcio de Diana y Carlos, finalmente no asistió al acto religioso

LONDRES, 31 Ago. (EUROPA PRESS) -

Los príncipes Guillermo y Enrique presidieron hoy la celebración de una misa para conmemorar el décimo aniversario de la muerte de la princesa Diana de Gales, a la que recordaron como su "guardiana, amiga y protectora". Personalidades como la Reina Isabel II, el primer ministro, Gordon Brown, y el ex jefe de Gobierno Tony Blair, así como el propio ex marido de Diana, el príncipe Carlos de Inglaterra, a quien no acompaño su segunda esposa, la duquesa de Cornualles, se acercaron hasta la Capilla de la Guardia de Wellington Barracks, cerca de Buckingham Palace para rendir pleitesía a la "princesa del pueblo".

"La mejor madre del mundo", así calificó Enrique, el hijo menor de Diana, a su madre ante la congregación de amigos y personalidades que asistieron a la ceremonia religiosa. "Nos hizo muy felices a nosotros y a mucha otra gente", recordó Enrique.

El obispo de Londres puso el broche a la ceremonia, tras asegurar que, después de una década sin la princesa de Gales, "es hora de que Diana descanse en paz". El reverendo Richard Chartres dijo que la memoria de la princesa Diana ya no debe ser utilizada por intereses políticos o económicos, algo que debe "acabar aquí y ahora".

Enrique, que tenía 12 años cuando falleció su madre en un accidente de coche en París, recordó su muerte como un momento "indescriptiblemente demoledor y triste" y una realidad que cambió su vida y la de su hermano Guillermo para siempre. "Cuando estaba viva, daba por hecho su amor incondicional por la vida, las risas, la diversión y la locura", añadió, y admitió que tanto él como Guillermo piensan "en ella cada día". "Hablamos de ella y nos reímos juntos pensando en todos los recuerdos", reconoció.

La familia real fue aplaudida a su llegada a la capilla, donde el príncipe Guillermo, dos años mayor que su hermano, leyó una carta de San Pablo a los Efesios que alude a la fuerza interna del ser. La hermana de Diana, Sarah McCorquodale, también leyó un texto por su parte.

La misa estuvo acompañada de las piezas de música clásicas, incluidas varias de compositores como Rachmaninov y Mozart e himnos como 'I Vow To Thee, My Country'. Además el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, escribió dos rezos para leer en la ceremonia.

Una hora después de que comenzara la ceremonia fúnebre en la Capilla de los Guardias de Wellington Barracks, en la capital británica, en los almacenes Harrods, propiedad del multimillonario Mohamed al Fayed, padre de la pareja sentimental de Diana, se guardaron dos minutos de silencio a las 11:00 hora local (dos más en la España peninsular).

Al Fayed depositó flores en el mausoleo que construyó en honor a su hijo fallecido y novio de Diana, Dodi --quien también falleció junto a ésta cuando chocó el vehículo en el que viajaban contra el túnel del puente parisino del Alma--, ante cientos de personas que se concentraron en Harrods.

ASISTENTES Y NO ASISTENTES

Tanto el actual primer ministro, Gordon Brown, como sus dos antecesores en el cargo, el laborista Tony Blair y el conservador John Major, acompañados de sus respectivas esposas, asistieron a la ceremonia en honor de la "princesa del pueblo", título con el que la coronó Blair, entonces jefe del Ejecutivo cuando falleció.

Camilla Parker-Bowels, actual esposa del príncipe Carlos de Inglaterra y a la que muchos achacan haber sido la causante del divorcio de Diana y Carlos, fue invitada a la ceremonia a la que finalmente decidió no acudir, tras incidir en que su presencia sería una distracción para la misma ceremonia.

La duquesa de Cornualles, cambió de parecer sobre su asistencia a la ceremonia ante las críticas de los que la culpan por romper el matrimonio del príncipe Carlos y la princesa Diana. "Tras reflexionar, creo que mi asistencia podría desviar la atención del propósito de la ocasión, que es centrarse en la vida y el servicio de Diana", informó la duquesa el fin de semana pasado.

Desde entonces, varios medios han informado de que Camilla está furiosa con Carlos, y que el príncipe ha señalado a sus hijos como los instigadores de la problemática invitación hecha a su madrastra, quien en un principio la había aceptado.

Aquellos que no fueron invitados desde el inicio también han dado de qué hablar. Ni el ex mayordomo de Diana, Paul Burrell, ni su secretario personal, Patrick Jephson, fueron invitados. Ambos han escrito libros sobre el tiempo que estuvieron al servicio de la princesa.

Otro personaje excluido de la lista de invitados fue el propio Mohamed al Fayed, quien acusa al príncipe Carlos de planear la muerte de Diana y de su hijo. Sin embargo, el empresario planea mantener dos minutos de silencio hoy en Harrods, los grandes almacenes que posee.

Los que sí asistieron al acto fueron cuatro ex miembros del equipo de colaboradores de Diana, todas sus madrinas y los niños pajes presentes en su boda con Carlos, en 1981, así como unos 110 representantes de ONG y organizaciones caritativas a las que Diana estaba asociada fueron invitados al servicio religioso. El cantante sir Elton John, amigo de Lady Di, también asistió a la misa, que en total reunió a unas 500 personas.

OTROS ACTOS

Asimismo, centenares de admiradores de Diana depositaron flores, tarjetas y velas a las puertas del Palacio de Kensington --antigua residencia de la princesa en Londres--, como también lo hicieron miles de personas cuando falleció en 1997. Otros cientos de personas se agolpaban a ambos lados de la ruta del cortejo fúnebre hasta la Abadía de Westmister.

Personalidades públicas también dejaron ramos y coronas de flores frente a Althorp, lugar donde Diana fue enterrada, en la puerta de Sandringham en Norfolk, donde nació, así como cerca del monumento de la Llama Eterna próxima al túnel en París donde falleció.

Otros servicios conmemorativos del décimo aniversario de la trágica muerte de Diana se han celebrado en distintas ciudades de Reino Unido, incluidas Manchester y Bristol, en Inglaterra, en Aberdeen, Escocia, y en Cardiff, Gales.

La muerte de Diana, de 36 años, junto a la de su pareja sentimental Dodi al Fayed, de 42 años, así como la de su chófer, Henri Paul, conmocionaron a medio mundo, después de que el Mercedes negro en el que viajaban, huyendo a más velocidad de la debida de "paparazis" que les perseguían, se estrelló en el túnel del Puente del Alma en París el 31 de agosto de 1997. Entonces, miles de personas lloraron su muerte.