Timor estrena gobierno y da un primer paso para resolver la grave crisis institucional

Actualizado 14/07/2006 20:28:11 CET

Xanana pide al nuevo Ejecutivo solidaridad institucional y justicia, mientras la oposición considera que no tiene credibilidad

LISBOA, 14 Jul. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Patricia Ferro) -

El segundo gobierno Constitucional de Timor Oriental inició hoy su andadura en medio de la esperanza de unos y el escepticismo de otros. Mientras el presidente de la República, Xanana Gusmao, aseguraba que con este Ejecutivo se cerraba un ciclo de la profunda crisis institucional que vive el país, los líderes de los dos principales partidos de la oposición consideraban que al gobierno liderado por el Premio Nobel de La Paz, José Ramos Horta, le falta credibilidad porque mantiene a la mayoría de los miembros del anterior Ejecutivo dirigido por Mari Alkatiri.

El gobierno liderado por Ramos Horta tomó hoy posesión de su cargo, sin embargo solamente hay cuatro caras nuevas, en los ministerios de Exteriores, de Transportes y Comunicaciones, de Educación y Cultura y en el de Recursos Naturales, Minerales y Política Energética, ya que el resto son los mismos que integraban el Ejecutivo dirigido por Mari Alkatiri que dimitió el 26 de junio después de que el Presidente de la República exigiese su dimisión.

El nuevo primer ministro justificó su decisión de no alterar en gran medida el gobierno porque para las próximas elecciones solamente faltan nueve meses lo que "es un período muy corto para poner en práctica el plan de acción de mi gobierno, y por tanto cuantas menos alteraciones mejor". "Es necesario mantener en su cargo a ministros que ya conocen bien sus carteras y han demostrado su capacidad", indica el comunicado emitido por el gabinete de Ramos Horta.

En el discurso de la toma de posesión, Xanana Gusmao, consideró que con el nuevo gobierno "cerramos un ciclo de la profunda crisis que amenazó las instituciones del Estado de Derecho democrático y sujetó a nuestro pueblo a sufrimientos y angustias imprevisible e injustas".

Además, pidió al nuevo ejecutivo que refuerce la solidaridad institucional y apueste en la reconciliación nacional, partiendo de la verdad y de la aplicación de la justicia porque "para cerrar las heridas que nos dividieron, tenemos un enorme esfuerzo que hacer, pero no hay reconciliación sin verdad y ésta exige justicia para que el mal no se repita", dijo.

Después de criticar a los que "precipitadamente" decían que Timor era un Estado "fallado" y a los que "con lágrimas de cocodrilo" insinuaban que el país era "rehén de los intereses globales, políticos, militares o económicos", Xanana recordó que aunque este nuevo gobierno "constituye un paso modesto" en la resolución de la crisis, el problema no está resuelto, eso solamente será "cuando le devolvamos la voz al pueblo soberano, para que se pronuncie sobre como fue gobernado y elija a aquellos en quién puede confiar", indicó el Presidente en referencia a las elecciones de 2007.

El presidente de la República también recordó que ahora es necesario atender a los miles de ciudadanos desplazados, un 15% de cerca del millón de habitantes que tiene el país, reponer el orden en las calles y asegurar el funcionamiento de los servicios públicos. Pero para ello, dijo, son importantes las fuerzas internacionales, por eso manifestó su deseo de que lleguen lo antes posible más refuerzos de Naciones Unidas.

LA FALTA DE CREDIBILIDAD

El nuevo gobierno formado por quince ministros, aunque mantiene a diez del anterior, presenta novedades. La primera la creación de dos nuevas carteras, la de vice primer ministro, que es ocupada por José Luis Guterres, hasta ahora embajador en Naciones Unidas y Washington, y principal crítico de Alkatiri dentro del partido (Fretilin). La segunda cartera es la de Recursos Naturales, Minerales y Política Energética, antes dependiente del primer ministro y ahora con ministro propio, José Teixeira, que era vice ministro en esa área con Alkatiri.

Pero en opinión de los líderes de los dos principales partidos de la oposición, el Partido Democrático (PD) con siete diputados y el Partido Social Demócrata (PSD) con seis, al nuevo Ejecutivo le falta un proyecto y credibilidad ante el pueblo y dudan que tengan capacidad para resolver la crisis. Ninguno de los dos asistió a la toma de posesión.

"El gobierno no tiene credibilidad". "El equipo elegido, que mayoritariamente transita del anterior, no va a resolver la crisis, porque ellos son parte del problema", afirmó Fernando Araujo 'Lasama' del PD que añadió que "la credibilidad de un gobierno es lo más importante, ante el pueblo, y ellos la perdieron toda".

De la misma opinión es Mario Carrascalao del PSD, que consideró que el nuevo gobierno "presenta las mismas caras del pasado y va a ejecutar una política al mando de Mari Alkatiri, a través de los diputados de Fretilin (con 55 de los 88 escaños del Parlamento)" .

Sin embargo a pesar de las críticas, ambos opositores celebraron la elección de José Luis Guterres, --que solamente tomará posesión la próxima semana--, aunque matizaron "el problema no es externo, es interno".

PRIMER CONSEJO DE MINISTROS

El nuevo Ejecutivo no ha perdido el tiempo y pocas horas después de tomar posesión se reunió en Consejo de Ministros en el que aprobó la propuesta de Ley de los presupuestos generales por valor de 300 millones de dólares, 15 millones de dólares menos que la propuesta que el anterior gobierno había enviado al Parlamento que era de 315 millones de dólares (unos 250 millones de euros).

El pasado 26 de junio el primer ministro electo Mari Alkatiri presentó su dimisión después de que el Presidente Xanana Gusmao exigiese su dimisión y ahora el ex jefe del Gobierno está acusado de haber ordenado la supuesta distribución de armas a civiles y el próximo 20 de julio declarará ante la fiscalía.

Desde el inicio de la crisis a mediados del mes de abril, consecuencia de la desintegración de la Policía Nacional y de la división de las Fuerzas Armadas, que se acentuó con la decisión de Alkatiri de expulsar del Ejército a 600 soldados, la violencia que se vive en el joven país asiático ya se ha cobrado más de 30 muertos y ha obligado a unas 145.000 personas a abandonar sus casas.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies