Cuatro civiles palestinos pierden la vida y 25 resultan heridos en una invasión israelí en Ramala

Actualizado 05/01/2007 1:01:04 CET

GAZA/RAMALA, 5 Ene. (EUROPA PRESS) -

La situación en Cisjordania se recrudeció ayer con nuevas incursiones del Ejército israelí, que entró en la ciudad de Ramala matando a cuatro palestinos e hiriendo a otros 25, mientras en la franja de Gaza continúan los enfrentamientos entre partidarios de Al Fatá y Hamás, que se han cobrado la vida de cinco personas y han causado heridas a otras 35, ocho de ellas menores.

En Ramala, cuatro palestinos murieron y otros 25 resultaron heridos en los enfrentamientos con soldados israelíes durante una incursión de estos en el centro de Ramala (Cisjordania), según informaron fuentes palestinas citadas por la agencia Middle East Media Center (MEMC), que precisaron que tres de los heridos se encuentran graves.

Según estas fuentes, las fuerzas israelíes acompañadas por excavadoras y vehículos blindados y apoyadas por helicópteros, irrumpieron en el centro de Ramala, realizando disparos y lanzando gases lacrimógenos para dispersar a los habitantes. A continuación, según el relato de la agencia palestina, rodearon un edificio en el que se escondía presuntamente un palestino buscado.

Inmediatamente, milicianos palestinos, junto con algunos jóvenes que lanzaron piedras, se enfrentaron con los soldados israelíes que tomaron posiciones en la plaza central Manara, provocando importantes daños. Las excavadoras también provocaron daños en los vehículos aparcados.

Poco después de que el Ejército israelí, que dijo haber llevado a cabo una operación de arresto rutinaria, miles de habitantes se echaron a las calles en protesta por lo ocurrido.

Según el Ejército, el objetivo de la operación era un alto dirigente de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, brazo armado de Al Fatá, el movimiento del presidente palestino, Mahmud Abbas. Fuentes palestinas indicaron que el objetivo de la operación resultó herido pero no fue detenido.

Entre los heridos, según MEMC, figura Fadi al Arouri, un periodista que trabaja para la agencia local Maan y que resultó herido en la cabeza por los soldados israelíes.

Poco después de producirse esta operación, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, condenó duramente la incursión, afirmando que estos actos son "prueba que los llamamientos israelíes a la paz y la seguridad son falsos".

La invasión se produce dos semanas después de que Abbas se reuniera con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, quien había prometido un paquete de medidas para rebajar las restricciones sobre los palestinos y la tensión.

En un comunicado por escrito Abbas pidió a la comunidad internacional que controle a Israel. "La continua agresión sólo llevará a la destrucción de todos los esfuerzos enfocados a la consecución de la paz", dijo Abbas.

CHOQUES AL FATÁ-HAMÁS

Tampoco la situación en la franja de Gaza tiene vistas a mejorar, y ayer continuaron los enfrentamientos entre palestinos de las distintas facciones. En Beit Lahiya, al norte de la franja, un alto responsable de los servicios de seguridad palestinos leal a Al Fatá fue abatido ayer en un asalto a su casa por milicianos de Hamás, uno de los cuales murió en el asalto al igual que dos guardaespaldas de la víctima, según informaron fuentes oficiales palestinas.

El coronel Mohamed Ghayeb estaba hablando por teléfono en directo con la cadena Palestine TV momentos antes de su muerte y pidió ayuda, mientras su casa era bombardeada con cohetes caseros y granadas propulsadas por cohetes.

"Son asesinos", dijo sobre los milicianos de Hamás. "Están atacando la casa, los niños están muriendo, están sangrando, por amor de Dios, enviad una ambulancia, queremos una ambulancia, que alguien se mueva", señaló. Momentos después la conexión se cortó y según un portavoz de Al Fatá, Tawfiq Abu Jussa, Ghayeb murió, mientras que su mujer resultó gravemente herida en el ataque.

Ghayeb era el responsable del Servicio de Seguridad Preventiva en el norte de Gaza y su asesinato desencadenará con toda probabilidad nuevos actos de violencia de venganza. El enfrentamiento en torno a la casa de Ghayeb en Beit Lahiya comenzó el martes, después de que un miembro de Al Fatá que hacía guardia en un tejado fuera abatido. Posteriormente, Ghayeb y sus partidarios se enfrentaron con milicianos de Hamás.

Hoy, la casa de Ghayeb fue disparada y sus guardaespaldas respondieron a los disparos, matando a un miliciano de Hamás e hiriendo a otros cuatro. La muerte desencadenó más enfrentamientos en los que murieron dos guardaespaldas de Ghayeb y resultaron heridas 35 personas, algunas de ellas peatones, incluidos ocho niños. Ante la intensificación del choque, Hamás disparó una docena de cohetes contra la casa, derrumbando partes de ella, según Abu Jussa.

Además, en Jabalya, un miembro de los servicios especiales de seguridad de Hamás murió en un enfrentamiento con milicianos de Al Fatá, en los que también resultaron heridos otros tres miembros de Hamás, uno de ellos de gravedad, según informó el diario israelí 'Yediot Aharonot' citando fuentes palestinas.

Según estas fuentes, la víctima es Ayman al Subuh, de 26 años. Además, seis personas resultaron heridas por disparos durante el funeral de tres miembros de Al Fatá que murieron ayer en un choque con Hamás en Jan Yunis.

Estas personas resultaron heridas aparentemente por los disparos realizados al aire durante el cortejo fúnebre, si bien responsables de Al Fatá aseguran que milicianos de Hamás dispararon contra los asistentes. Al Fatá había acusado el martes también al Movimiento de Resistencia Islámica de haber matado a sus tres miembros, algo que Hamás ha negado.

REUNIÓN MUBARAK-OLMERT

Y mientras tanto, en Egipto, su presidente, Hosni Mubarak, y el primer ministro hebreo, Ehud Olmert, mantuvieron una reunión , en teoría destinada a tratar de revivir el proceso de paz en la región. En rueda de prensa tras el encuentro, Mubarak advirtió Israel de que debe evitar todos los pasos que impidan traer la paz a Oriente Próximo.

Mubarak abrió su encuentro con Olmert condenando la invasión de ayer en Ramala. "La seguridad israelí no puede mejorar a través de la fuerza militar sino a través de un serio compromiso hacia la paz", dijo el mandatario egipcio según recoge la agencia estatal Mena.

Mubarak pidió una "detención inmediata de todos los actos de violencia y prácticas que impidan los esfuerzos" para traer la paz. Olmert por su parte respondió con disculpas por las víctimas de la incursión, pero la defendió como una operación destinada a detener a terroristas.