Sarkozy y Merkel se han mantenido en contacto telefónico con Kaczynski en Varsovia toda la tarde

Actualizado 23/06/2007 1:28:48 CET

BRUSELAS, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, se han mantenido durante toda la tarde en contacto telefónico con el primer ministro polaco, Jaroslaw Kaczynski, que se encontraba en Varsovia, para intentar arrancar a Varsovia un acuerdo sobre el nuevo Tratado. A las negociaciones se sumó a última hora el primer ministro británico, Tony Blair.

Según explicó el portavoz de Sarkozy, David Martinon, tras recibir el 'no' del primer ministro polaco, en una conversación telefónica desde Varsovia, Merkel convocó a Sarkozy al edificio Justus Lipsius, sede del Consejo de la Unión Europea. El presidente francés, había abandonado esta tarde el recinto durante unas horas, al igual que otros colegas europeos.

Nada más volver al edificio del Consejo, Sarkozy hizo una primera llamada al jefe del Ejecutivo polaco. Después, convocó al presidente y hermano del primer ministro, Lech Kaczynski, quien encabeza la representación de Polonia en la Cumbre en Bruselas, para abordar el estado de la situación. Según explicó Martinon, Sarkozy invitó al primer ministro británico, que ya se encontraba reunido junto al resto de jefes de Estado y de Gobierno, a sumarse a su encuentro con Lech.

Tras discutir unos minutos, el presidente polaco abandonó la sala y Blair y Sarkozy hicieron una nueva llamada a Varsovia, para discutir una vez más la situación con Jaroslaw.

La presidencia alemana de la UE amenazó esta tarde a Polonia con dejarla al margen de las negociaciones sobre el nuevo Tratado simplificado ante su insistencia en modificar el sistema de voto por doble mayoría de Estados y población, algo a lo que se oponen el resto de países, según explicaron fuentes diplomáticas.

La canciller alemana, Angela Merkel, anunció que su intención es convocar la conferencia intergubernamental (CIG) en la que se tiene que redactar el nuevo Tratado a pesar de no contar con el acuerdo de Varsovia sobre la sustancia del texto. Merkel se escuda en que, de acuerdo con la normativa vigente, para lanzar una CIG sólo se requiere una mayoría simple de Estados a favor, aunque hasta ahora siempre se ha hecho por unanimidad.

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