Dos familias palestinas optan por ver demolidas sus viviendas antes de dejarlas en pie para colonos

Demolición de la vivienda de una familia palestina en Beit Hanina (Jerusalén)
REUTERS / AMMAR AWAD
Publicado 19/07/2018 23:38:20CET

JERUSALÉN, 19 Jul. (Reuters/EP) -

Dos familias palestinas han visto este jueves cómo eran demolidas sus viviendas en Beit Hanina, en los alrededores de Jerusalén Este --y en parte un barrio de esta zona de la ciudad--, antes de que pasaran a manos de colonos israelíes.

Yihad Shauamré, de 50 años y conductor de taxi, ha sostenido que compró en el año 2000 su vivienda, de seis habitaciones y en la que vivían su antigua esposa Fauzia, sus seis hijos y otros familiares.

La demolición ha sido la culminación de una larga batalla legal. El Tribunal Supremo de Israel falló en enero que los terrenos en los que fueron construidas las casas eran de propiedad judía desde 1974 y que los documentos de las familias palestinas eran falsificaciones.

En respuesta, las familias palestinas resaltaron que compraron los terrenos de buena fe y creían que eran los propietarios legítimos de los mismos.

"Construí (mi casa) con mis propias manos. Aquí traje a mis hijos. Aquí crecí", ha dicho Shauamré. "Derribamos las casas por temor a ver colonos instalándose y tenerles dentro de la casa", ha agregado.

Asimismo, ha dicho que la demolición ha costado 30.000 shekels (alrededor de 7.060 euros) y que ha rechazado ofertas económicas de parte de varios colonos para dejar los edificios en pie.

Zeinat Abú Rumeile, de 62 años y vecina de Shauamré, ha llorado mientras era demolida su vivienda. "No puedo mirar. Tenía miedo, claro, pero no pensaba que esto pasaría o estaría cerca de pasar", ha lamentado.

El Fondo de Tierras de Israel, cuyo objetivo declarado es "adquirir toda la Tierra de Israel para el pueblo judío", anunció en su página web tras el fallo del Supremo disponibilidad para "cuatro familias idealistas" que quisieran mudarse a estas casas.

El director del grupo, Arieh King, ha manifestado que no hay planes inmediatos para una nueva construcción, si bien ha desvelado que los terrenos han sido vendidos a compradores israelíes no identificados.

La actividad en los asentamientos y por parte de colonos israelíes es considerada ilegal por el Derecho Internacional, si bien Israel diferencia entre los asentamientos a los que ha dado permiso y los que no.