Cada candidato presidencial gastará unos 500 millones de dólares en la campaña de 2008

Actualizado 17/09/2006 1:26:20 CET

WASHINGTON, 16 Sep. (EP/AP) -

Analistas de los partidos demócrata y republicano coincidieron en señalar que la campaña electoral de las presidenciales estadounidenses de 2008 costará unos 500 millones de dólares (395 millones de euros) a cada candidato, una cantidad muy superior a la permitida por el Fondo para la Campaña Electoral Presidencial. En consecuencia, los próximos comicios presidenciales podrían ser los primeros en más de 30 años en los que tanto el candidato del Partido Republicano como el del Partido Demócrata podrían rechazar el límite impuesto tanto en las primarias como en las generales.

"El sistema de financiación pública era un buen sistema, pero está acabado", afirmó Steve Elmendorf, ex subdirector de campaña del demócrata John Kerry durante su campaña presidencial de 2004. "No hay suficiente dinero. Es muy improbable que cualquiera de los candidatos de cualquier partido permanezca dentro del sistema de financiación", añadió.

La decisión tiene antecedentes, ya que el ahora presidente George W. Bush rechazó el dinero público en las primarias de 2000, cuando obtuvo la presidencia, y repitió en 2004, año en la que la renovó. Los candidatos demócratas Howard Dean y John Kerry siguieron sus pasos en 2004.

Aún así, Bush y Kerry aceptaron cada uno 74,5 millones de dólares, 58,8 millones de euros, del Fondo para su campaña general final. En 2008 esta suma podría alcanzar los 85 millones de dólares, 67 millones de euros, para cada candidato.

WATERGATE

Si los candidatos de los dos principales partidos declinan aceptar estos fondos en las próximas elecciones será el final de una de las directrices electorales aplicadas tras el escándalo del Watergate. Según la legislación vigente, nadie podrá utilizar este dinero público sin tener que asumir restricciones de gasto muy estrictas.

El Fondo, que se espera que tenga unos 200 millones de dólares, 158 millones de euros, a finales de 2007, podría servir para pagar las convenciones de nominación de cada partido y ayudar a los candidatos que no consigan reunir cantidades importantes de dinero para las primarias.

Pero el primer corte de la lotería de las presidenciales no se producirá en los primeros choques de 2008, sino en 2007, cuando los aspirantes tengan que reunir una importante suna. Esto significa que los potenciales candidatos comenzarán a recaudar mucho antes de lo que nunca se ha hecho.

"Las presidenciales de 2008 van a ser el 'salvaje oeste'", afirmó Michael Toner, presidente de la Comisión Federal Electoral. "Superar los 500 millones de dólares, 395 millones de euros, será el objetivo de cada candidato", afirmó Toner.

PRECANDIDATOS

La mejor prueba de la recaudación de los candidatos potenciales son comités de acción política que ya han formado para estudiar el entorno político y comenzar a conseguir posibilidades de donación. Ese dinero no podrá ser transferido a sus cuentas electorales.

Los mejor financiados de entre los republicanos que están considerando su candidatura son el senador John McCain de Arizona, el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani y el gobernador de Massachusetts, Mitt Romney.

Por parte demócrata la lista la conforman el gobernador de Virginia, Mark Warner, el senador John Kerry y los senadores Hillary Rodham Clinton de Nueva York, Evan Bayh de Indiana y Barack Obama de Illinois, pero la ex primera dama está muy por encima del resto en fondos recaudados.

Una vez que los partidos escojan a sus candidatos en las primarias, éstos deberán decidir establecer un total garantizado, estimado en unos 85 millones de dólares, 67 millones de euros, --cifra que puede variar en función de la inflación-- o rechazar esta cantidad y recaudar una cifra mayor por sí mismos. Parece inevitable que si uno de los precandidatos rechaza el dinero, el otro también lo hará.

Bajo la legislación vigente, los precandidatos de cada partido consiguen el dinero de la campaña general después de sus respectivas convenciones políticas, habitualmente programadas para agosto. Algunos analistas piensan que recaudar dinero para la campaña general restará tiempo a la campaña en sí y que el montante del fondo debería ser más que suficiente para una campaña de 100 días.

"Si no aceptas el dinero público en las generales habrá una mucho mayor posibilidad de que sufras las críticas porque parecerá como si estás simplemente comprando las elecciones", afirmó Don Fowler, presidente del Partido Demócrata durante la reelección de William Clinton en 1996.

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