El Congreso aprueba la renovación de la ley electoral, en vigor desde 1965

Actualizado 14/07/2006 8:20:20 CET

WASHINGTON, 14 Jul. (EP/AP) -

La cámara baja votó el jueves en favor de renovar la Ley de Derechos al Voto de 1965, rechazando los esfuerzos de los conservadores sureños para que se suavice la supervisión federal sobre sus estados, en un debate permeado por recuerdos del movimiento de defensa de los derechos civiles.

La votación por 390 votos a favor y 33 en contra envió al Senado un proyecto de ley que representa una llamada republicana a los votantes de las minorías que ponen en duda la imagen de "amplia protección" del Partido Republicano. Todos los votos en contra fueron de miembros de este partido, en rebeldía a lo que les pidieron sus propios líderes.

"Las libertades incrustadas en el derecho al voto deben seguir siendo sagradas", afirmó el republicano Dennis Hastert, presidente de la Cámara de Representantes, en un comunicado. "Principios como estos no pueden esperar a que la discriminación asome su fea cabeza".

Los conservadores del sur se quejaron de que el proyecto de ley castiga a sus estados por historias de racismo a la hora de votar, que dicen han superado.

"Al aprobar esta nueva versión de la Ley de Derechos al Voto, el Congreso está declarando desde una posición de superioridad que los estados con problemas en las votaciones hace 40 años simplemente nunca pueden ser perdonados", dijo el representante Lynn Westmoreland, uno de varios legisladores que piden cambios a la ley para que disminuyan los requerimientos que aplica a los estados del sur.

"Espero sinceramente que el Senado federal corrija estos problemas, de forma que cuando el proyecto de ley regrese a la Cámara de Representantes para su aprobación final yo pueda votar en su favor", dijo el representante republicano John Shadegg, de Arizona, cuyo estado es uno de los que se encuentran bajo escrutinio federal.

La cámara baja rechazó abrumadoramente las enmiendas que habrían acortado el período de renovación de 25 años a una década, y habría dado un golpe a su requerimiento de que las boletas en algunos estados fueran impresas en varios idiomas.

Los partidarios de la ley como está escrita actualmente llamaron a las enmiendas "píldoras envenenadas" diseñadas para acabar con la renovación, porque si cualquiera de ellas fuera adoptada por toda la Cámara de Representantes, la renovación subyacente podría fallar.

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