EEUU pone en marcha programas para evitar la entrada de jóvenes radicalizados en Estado Islámico

Actualizado 05/07/2015 2:13:34 CET

WASHINGTON, 15 Sep. (Reuters/EP) -

El Gobierno estadounidense ha iniciado este lunes una serie de programas por los que ayudar a distintos profesionales de la comunidad a localizar a jóvenes radicalizados y evitar que se unan a Estado Islámico y otros grupos extremistas que luchan en Siria e Irak.

El fiscal general, Eric Holder, ha explicado en un vídeo que este plan se pone en marcha porque "hoy pocos asuntos son más urgentes que la amenaza que supone el extremismo violento".

Así, el Departamento de Justicia, la Casa Blanca y otras agencias están empezando una serie de programas piloto para unir a los lideres comunitarios, agentes del orden y otros en el desarrollo de una estrategia que contrarreste esta amenaza.

Estos nuevos programas incluyen a líderes comunitarios, profesores y profesionales de los servicios sociales y de salud mental para proveer un mayor apoyo y vías de desarrollo para localizar a los extremistas potenciales.

El objetivo es intervenir antes de que la gente se radicalice, ha asegurado un funcionario cercano al proyecto que ha pedido mantenerse en el anonimato.

Hasta el momento, los esfuerzos realizados para contrarrestar la violencia de pandillas, consistentes por ejemplo, en entrenar a los profesores, trabajadores de servicios sociales en saber qué buscar y el conocimiento de las técnicas de reclutamiento de estos grupos.

UNA ESTRATEGIA COMPLETA

El presidente estadounidense, Barack Obama, ha hecho parte de su estrategia contra los milicianos de Estado Islámico el freno del flujo de estadounidenses radicalizados a conflictos extranjeros. Esta misma estrategia concluye con una campaña militar que destruya al grupo.

Obama explicó el pasado miércoles que las autoridades ofrecerán "programas personalizados para prevenir el extremismo y la radicalización".

Las estimaciones de los funcionarios estadounidenses apuntan a que al menos 15.000 extranjeros están luchando en Siria de los que 3.000 son occidentales. De ellos, 100 son estadounidenses.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas planea pedir a los países que detengan el reclutamiento de combatientes extranjeros creando leyes criminales que vayan específicamente contra ello.

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