EEUU sigue adelante con su nueva Embajada pese a la tensión con México por el muro fronterizo

La embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson
REUTERS / EDGARD GARRIDO
Actualizado 14/02/2018 20:23:02 CET

CIUDAD DE MÉXICO, 14 Feb. (Reuters/EP) -

La embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, ha colocado la primera piedra de la que será la nueva Embajada de la Casa Blanca en el país vecino, en un gesto de distensión tras un año de continuos desencuentros a causa del muro que el Gobierno de Donald Trump pretende construir en la frontera común y hacer pagar a los mexicanos.

Jacobson ha posado sonriente para la prensa, junto al alcalde de Ciudad de México, Ángel Mancera, en el solar donde se levantará la nueva sede de la diplomacia estadounidense en el DF, un proyecto de la constructora alemana Caddell que costará 943 millones de dólares y se completará en 2022.

El proyecto de renovación de la Embajada en México es obra de la Administración de Barack Obama, por lo que existía el temor de que su sucesor, como ha hecho con numerosas decisiones del anterior Gobierno, lo cancelara, más teniendo en cuenta la mala relación bilateral que existe desde que llegó a la Casa Blanca.

Trump no ha ocultado su descontento con el traslado de la Embajada en Londres desde Grosvenor Square, una ubicación privilegiada, a la zona sur de la capital británica, un acuerdo alcanzado en 2008, durante el mandato del también republicano George W. Bush.

En el caso de México, a diferencia del de Reino Unido, donde la Embajada ya ha sido inaugurada, el proyecto está en un estado embrionario, por lo que cabe la posibilidad de cancelarlo. El diario mexicano 'Reforma' aseguró que había sido "congelado" indefinidamente.

Jacobson ha aprovechado este acto simbólico para recordar la importancia de la relación bilateral. "México es uno de los socios más cercanos y más valorados de Estados Unidos", ha afirmado.

Sin embargo, lo cierto es que con Trump la relación ha estado marcada por altibajos. En campaña llamó "criminales" a los mexicanos y ya en la Casa Blanca se ha propuesto construir un muro en la frontera para frenar la inmigración ilegal, el tráfico de armas y de drogas y hasta el "terrorismo" y ha insistido en que lo pagará México.