Los últimos incidentes entre pandillas juveniles aumentan la preocupación entre Policía y población

Actualizado 22/01/2007 2:27:55 CET

LOS ANGELES, 22 Ene. (EP/AP) -

Una adolescente de 14 años fue asesinada por miembros de una pandilla de latinos que, según la versión de la Policía, iba detrás de sujetos afroamericanos. Este incidente, que no es el único de esta semana, ha vuelto a aumentar los temores entre la población a que se produzca una ola de ataques juveniles.

Una niña de nueve años murió alcanzada por una bala perdida cuando dos bandas intercambiaban disparos en las inmediaciones de su hogar. En este mismo suceso, un policía resultó herido en un tiroteo con un presunto pandillero.

Esta creciente violencia está motivando que la Policía y los políticos prometan activar uno de los más duros operativos contra las pandillas en la historia de la ciudad.

"Este es un monstruo que aviva los miedos de la gente", expresó el subjefe de Policía Charles Beck, que supervisa el distrito sur de Los Angeles donde los crímenes relacionados con pandillas se elevaron un 24 por ciento durante el año que, en términos estadísticos, finalizó en noviembre.

Sin embargo, el esfuerzo ha sido recibido con escepticismo en la ciudad en la que se estima que operan unas 700 pandillas con 40.000 miembros --cerca de cuatro por cada agente de Policía--, entre ellas algunas de las pandillas más notorias, como a los Crips, los Bloods y La Mara Salvatrucha, o MS-13.

El fenómeno de las pandillas "es demasiado grande, está demasiado arraigado, está demasiado íntimamente ligado a los asentamientos urbanos en esta zona", señala el experto en violencia pandillera de la Universidad del Sur de California, Malcolm Klein.

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