Empleados de una cadena de TV denuncia presiones del Gobierno de Venezuela para no emitir las protestas contra Maduro

Trabajador de Globovisión
CARLOS GARCIA RAWLINS/REUTERS
Publicado 27/05/2017 2:35:17CET

CARACAS, 27 May. (Reuters/EP) -

Empleados de la cadena privada de televisión venezolana Globovisión han denunciado este viernes las presiones que sufren desde la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) para reducir la cobertura en directo de las protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

Algunos de los trabajadores han explicado que el órgano rector de las telecomunicaciones ha amenazado a la cadena con cortar la emisión de las antenas si retransmite en vivo los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad o si durante los programas se dicen palabras como 'dictadura' o 'desobediencia'.

"La amenaza es diaria", ha denunciado uno de los trabajadores, que ha pedido mantener su nombre en reserva. "CONATEL es quien decide la cobertura", ha agregado.

La presión del Gobierno ha hecho, según analistas y trabajadores de otras cadenas, que las movilizaciones, en las que han muerto casi 60 personas, tengan un despliegue televisivo inferior a otros momentos de tensión política.

Hace unos días, el director de CONATEL, Andrés Méndez, explica a la cadena estatal Venezolana de Televisión (VTV) que las autoridades estaban "evaluando" continuamente "el comportamiento" de Globovisión y "de algunas de sus presentadores".

Ahora, las pocas veces que aparecen en Globovisión imágenes en vivo de las protestas, éstas no deben durar más de un minuto y tienen que estar seguidas de declaraciones de autoridades del Gobierno, según han explicado a Reuters trabajadores de este canal de noticias.

En el resto de las principales televisiones privadas del país --Venevisión y Televen-- las coberturas sobre las movilizaciones se editan para evitar ciertas palabras como "represión" o imágenes que, por ejemplo, muestren enfrentamientos entre manifestantes y guardias.

No obstante, los canales sí entrevistan en numerosas ocasiones a los líderes de la oposición, echando por tierra las denuncias de que la oposición es eliminada de la programación televisiva. Los reporteros aseguran que parte de su trabajo sí se difunde, aunque casi nunca en directo.

El Gobierno de Maduro sostiene que es víctima de un complot de los grandes medios internacionales y ha realizado encuentros con sus representantes para pedirles mesura en su cobertura.

"Si te pones a analizar la violencia de los últimos días, no alcanza ni el uno por ciento de lo que pasa, pero en otros países piensan que Venezuela está en guerra", señaló la canciller Delcy Rodríguez, en un encuentro con medios en abril.

A pesar que Globovisión dice haber cumplido con las normas establecidas por el ente regulador estatal, fue sometido este año a un proceso legal por una entrevista a un diputado opositor quien calificó de "dictadura" al Gobierno de Maduro.

Esta ha sido la advertencia más reciente al canal, desde que en 2013 fue adquirido por un poco conocido grupo de inversores locales cercanos al Gobierno y dejó de ser considerado una ventana para los líderes de la oposición.

"Desde ninguna operadora de comunicación del país se pueden emitir mensajes que vayan contra el Estado de Derecho (sin que) esa operadora marque distancia de inmediato (con respecto a esos dichos)", explicó Méndez sobre el proceso pendiente a Globovisión.

"NO DICEN LA VERDAD"

Una gran parte de las cadenas de televisión en el país están bajo control gubernamental, mientras que algunas señales privadas operan con restricciones por tener licencias vencidas y en trámites de renovación que sobrepasan los dos años.

En ese contexto, los tres grandes canales privados del país le han pedido a sus periodistas "tener cuidado" al difundir las informaciones, según coinciden sus trabajadores.

Pero al grito de "¡Fuera!", "No dicen la verdad", simpatizantes de la oposición han encarado a muchos reporteros en las protestas. A un equipo de Globovisión le llegaron a arrojar gasolina y le rompieron los vidrios de su vehículo.

"Hay mucha más agresividad. Se atraviesan en la cámara. Me gritan y lanzan groserías", ha descrito un reportero de otro canal privado local bajo condición de anonimato. Y los medios internacionales no son ajenos a este escenario.

Este año, CONATEL sacó del aire a tres canales internacionales. Dos de ellos, que transmitían en vivo las protestas, fueron suspendidos en abril acusados de dar "una cantidad de información absolutamente infundada y falsa", según su portavoz.

Después de esto, CNN en Español quedó bloqueado en el país y otros cuatro canales "están en observación" del organismo, apuntó su director.

EL REFUGIO ESTÁ EN INTERNET

La presión sobre la prensa llega, incluso, después de un giro en la línea editorial de la mayoría de medios que estaban a favor de la oposición tras varios cambios en sus administraciones, después de que Maduro asumiera el poder en abril de 2013.

A raíz de un denunciado veto a favor del Gobierno, periodistas de los canales nacionales se mudaron a pequeños medios digitales, con un alcance más limitado, en un país donde la mitad tiene acceso a Internet, según cifras no oficiales.

Las marchas en Venezuela suelen transmitirse en vivo por esos nuevos medios de televisión digitales, aunque en algunas ocasiones han denunciado bloqueos temporales para acceder a sus sitios de Internet.

Maduro se quejó hace días del predominio opositor en las redes sociales. Sin dar mayores detalles, el portavoz de CONATEL adelantó que están en proceso de adquirir una tecnología especial para regular con "más eficacia" a los medios electrónicos como, ha matizado, ya lo hacen China y Estados Unidos.

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