El PP subraya que España debe tener una relación excelente con EEUU sea quien sea su presidente

Actualizado 24/02/2009 20:35:58 CET

Califica de "fundamental" la entrevista entre Moratinos y Clinton hoy en Washington

MADRID, 24 Feb. (EUROPA PRESS) -

El portavoz de Exteriores del PP en el Congreso, Gustavo de Arístegui, subrayó hoy que España, como octava economía del mundo, debe tener unas relaciones "excelentes" con Estados Unidos "con independencia de quién esté en La Moncloa y quién en la Casa Blanca".

En su intervención en V Conferencia Internacional de ABC 'Europa y América ante los cambios', organizada por la Fundación Iberoamérica y patrocinada por el BBVA, De Arístegui calificó de "fundamental" la entrevista que mantuvieron hoy en Washington la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, con su colega español, Miguel Angel Moratinos.

"Nadie, y mucho menos el primer partido de la oposición, puede desear que España se lleve mal con Estados Unidos", porque sería una "irresponsabilidad", afirmó.

Eso sí, señaló que si el Gobierno español sostenía hace meses que mantenía una relación "cordial y fluida" con la Administración de George W. Bush, "lo razonable y sensato es no cambiar el discurso ahora" para afirmar "qué mal" se llevaba el Ejecutivo con los anteriores y "qué bien con estos" porque, advirtió, eso sería hacer "política partidista" con las relaciones con Estados Unidos.

"Si se llevaban bien con los anteriores, que se lleven igual o mejor con los presentes. Pero porque es Estados Unidos, no porque sean republicanos o demócratas", insistió.

De Arístegui, que aseguró que desea que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la Administración Obama mantengan una relación "fluida y positiva", confesó que el discurso que hizo Zapatero tras la victoria de Obama se debería hacer al día siguiente de la victoria de "cualquier otro presidente de EEUU, incluso el anterior, por mal que le pudiera caer".

El portavoz 'popular' rechazó la idea de que España se convierta en un interlocutor privilegiado de Estados Unidos a partir del momento en que se produzca un contacto entre Obama y Zapatero. En su opinión, las visitas al extranjero de la nueva Administración "sí tienen una significación política", pero no por que se produzca antes o después esa reunión quiere decir que España es "más o menos" un interlocutor privilegiado.

En su opinión, España tiene que ser interlocutor privilegiado de EEUU por "razones objetivas", entre las que citó el nivel de sus inversiones en el mundo, su posición como octava economía del mundo, su presencia en América Latina, su "influencia" en el norte de Africa, por el papel que tradicionalmente ha desempeñado en Oriente Próximo, por su posición dentro de la UE y porque cada vez es un país más activo en Asia.

AUMENTAR LAS TROPAS EN AFGANISTÁN

De Arístegui afirmó que España puede jugar un "papel determinante" en algunos escenarios como América Latina, el Mediterráneo, el Magreb y Oriente Próximo y apostó por que aumente las tropas en Afganistán, al tiempo que se anima a otras naciones que no están presentes en ese país a participar en su estabilización.

En este sentido, advirtió de que si la comunidad internacional se retirase del país asiático, los yihadistas lo considerarían "el principio de la inevitable derrota de Occidente y Estados Unidos".

El portavoz 'popular' manifestó su preocupación por el hecho de que en el nuevo Gobierno israelí entre el partido de ultraderecha Yisrael Beiteinu de Avigdor Lieberman y se quede fuera el Kadima de Tzipi Livni.

FANATISMO EN AMÉRICA LATINA

De otro lado, advirtió de que América Latina se enfrenta a un "grave" problema con el "surgimiento y consolidación cada vez más preocupante de dos tipos distintos, aunque conectados, de fanatismo".

Se refería así a la dictadura cubana que "no acaba de querer iniciar un proceso de transición digno de tal nombre", la "instalación paulatina de un régimen autoritario en Venezuela" y "el marxismo indigenismo".

De Arístegui reconoció que no se puede mantener tampoco una confrontación constante con estos regímenes pero apostó por desarrollar una política de "diálogo crítico, firme y exigente con cada uno de ellos".

Con las dictaduras, añadió, "se debe mantener relaciones diplomáticas", pero "no se puede legitimarlas como actores internacionales al mismo nivel de interlocución que las grandes democracias del mundo".