El esperado acuerdo entre Grecia y Macedonia se enfrenta ahora a la oposición interna en ambos países

Manifestación en Skopje contra el cambio de nombre de Macedonia
REUTERS / MARKO DJURICA
Publicado 13/06/2018 17:24:54CET

ATENAS/SKOPJE, 13 Jun. (Reuters/EP) -

El acuerdo alcanzado por Grecia y Macedonia para cambiar el nombre oficial de este segundo país y zanjar así una disputa de décadas que ha frenado la integración regional de la pequeña nación balcánica ha sido ampliamente aplaudido por la comunidad internacional, pero encontrará la oposición de los partidos nacionalistas a ambos lados de la frontera.

Macedonia surgió como Estado independiente en 1991 tras el desmoronamiento de la antigua Yugoslavia adoptando el mismo nombre que una provincia griega. Desde entonces, Atenas ha intentado persuadir a Skopje de que matice su denominación oficial para que no pueda ser interpretada como una reivindicación territorial.

Las negociaciones se reactivaron en los últimos años bajo los auspicios de Naciones Unidas y el martes finalmente los primeros ministros de Grecia y Macedonia, Alexis Tsipras y Zoran Zaev, respectivamente, daban la gran noticia. "Tenemos un acuerdo", proclamó el jefe del Gobierno heleno.

Macedonia pasará ahora a llamarse República de Macedonia del Norte y, para que sea oficial, deberá operar todos los cambios necesarios en su Constitución y sus leyes. Después, el acuerdo debe ser ratificado por ambos parlamentos y por el pueblo macedonio a través de un referéndum.

Los trámites internos podrían hacer naufragar el esperado pacto. En Grecia, los socios de Gobierno de Tsipras, Griegos Independientes, han avanzado que se opondrán en el Parlamento a cualquier acuerdo que implique el uso de la palabra Macedonia.

En un paso más, Nueva Democracia, que lidera a la oposición griega, planea presentar una moción de censura contra Tsipras por el acuerdo con Macedonia, según ha contado este miércoles a Reuters una fuente de la formación política. Para ello, tendrán que esperar a que concluya el debate parlamentario sobre las últimas reformas económicas.

"Nosotros somos macedonios y no estamos interesados en cambiar nuestro nombre", ha dicho a Reuters Marica, una ama de casa de la ciudad macedonia de Ohrid. "Toda mi vida me he llamado Marica, es como si ahora alguien me obligara a cambiar de nombre", ha esgrimido.

Estos años de conflicto diplomático, en los que Grecia ha vetado el acceso de Macedonia a importantes organizaciones regionales como la UE y la OTAN, han alimentado el odio en algunos. "No tengo nada bueno que decir sobre los griegos. Solo nos crean problemas", ha espetado Petre, un cerrajero de Skopje.

El aislamiento de la Europa occidental ha contribuido también a un acercamiento a la otra gran potencia regional: Rusia. El pasado 2 de junio, hubo una manifestación en la capital macedonia en la que se exhibieron banderas nacionales y rusas. "No necesitamos unirnos a la UE o a la OTAN, no es nuestra tradición. Como cristianos ortodoxos, solo (Vladimir) Putin puede salvarnos", ha sostenido Petre, en alusión al presidente ruso.

No obstante, también hay macedonios satisfechos con el acuerdo. "Grecia es una nación hermana. Si no hubiéramos tenido tantos políticos agresivos que han generado este problema entre nosotros, nuestra cooperación habría sido mucho mayor", ha considerado Maja Canakjevik, ex director de la Filarmónica de Macedonia.