Familiares de los militares detenidos en Venezuela denuncian un proceso "plagado de irregularidades"

Militares venezolanos
REUTERS / CARLOS GARCIA RAWLINS - Archivo
Publicado 16/05/2018 20:08:54CET

CARACAS/MARACAIBO, 16 May. (Reuters/EP) -

La familias de los nueve militares detenidos el pasado mes de marzo en Venezuela por cargos de traición y conspiración han reclamado su liberación inmediata esgrimiendo que el proceso judicial en su contra está "plagado de irregularidades".

Los nueve uniformados, tres tenientes coroneles y tres oficiales de menor rango, fueron arrestados el 2 de marzo acusados de celebrar una serie de reuniones clandestinas en Caracas para preparar un golpe militar contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

Forman parte de los 60 militares que han sido detenidos en los últimos años en Venezuela por presuntos movimientos golpistas, en medio del creciente descontento social con Maduro por la falta de productos de primera necesidad y la carestía de la vida, que habría alcanzado también a la institución armada.

"Estamos hablando de un profesional que tenía una carrera impecable y que fue detenido de repente sin ninguna explicación", se ha quejado Leonela Difurt, mujer del teniente coronel del Ejército Henry Medina, uno de los nueve encarcelado.

"El proceso ha estado plagado de irregularidades", ha afirmado. En este sentido, Leanys Ortega, ex mujer y abogada de otro de los detenidos, Juan Carlos Peña, ha contado que las autoridades manipularon los documentos oficiales para cambiar la fecha de los arrestos y que pareciera que fueron presentados ante un juez en las 48 horas siguientes.

Las mujeres han denunciado que los nueve militares estuvieron incomunicados durante más de una semana y después les desperdigaron por distintas cárceles, entre ellas algunas de las más violentas de Venezuela. Peña, indica su abogada, estuvo esposado una semana entera.

"Juan Carlos no es un comandante. Él no tenía tropas ni armas a su mando. ¿Qué peligro podía suponer?", ha dicho Ortega en una entrevista concedida a Reuters desde la ciudad venezolana de Maracaibo.

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