Sarkozy formalizará la próxima semana el "reencuentro" con Estados Unidos tras las crisis de Irak

Actualizado 02/11/2007 22:28:44 CET

PARIS, 2 Nov. (EUROPA PRESS) -

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, hará la próxima semana una visita oficial de dos días a Washington con el objetivo de "formalizar el reencuentro" entre Francia y Estados Unidos tras la crisis de 2003, cuando la invasión de Irak abrió serias fisuras en la relación bilateral por la férrea oposición a la guerra capitaneada en Europa por Jacques Chirac.

El viaje tiene por tanto un alto contenido político e incluirá un mensaje de Sarkozy al pueblo norteamericano a través del discurso que pronunciará en el Congreso, según adelantó hoy el portavoz del Elíseo, David Martinon.

Durante su estancia en la capital norteamericana, que comienza el martes día 6 de noviembre, Sarkozy abordará con el presidente George W. Bush los principales asuntos de la agenda internacional dado que en la relación bilateral no se presentan ahora grandes divergencias, según el portavoz del presidente galo.

La cuestión iraní, la situación en Oriente Próximo, Líbano, el estatus de Kosovo, la seguridad en Europa, la revolución 'azafrán' birmana, el medio ambiente y la cuestión de los secuestrados en Colombia formarán, pues, parte del menú de ambos mandatarios.

Francia y Estados Unidos comparten objetivos prácticamente en todos los temas mencionados y en las áreas donde es evidente la distancia, como en el terreno medioambiental al que ahora Sarkozy se ha empeñado en dar un especial impulso, Martinon dijo notar una "toma de conciencia" por parte de la Administración norteamericana y un discurso "extremadamente voluntarista".

Eso sí, admitió que durante la última reunión del G8, las posiciones estaban "muy alejadas" y que hay que continuar con un esfuerzo de "persuasión" hacia Washington y "aumentar la concertación" porque los objetivos siguen sin ser los mismos a ambos lados del Atlántico. No mencionó el portavoz si se aludirá a la iniciativa de Sarkozy de gravar la importación de productos procedentes de países que no respeten el Protocolo de Kioto.

En Irán, la meta común en la que París y Washington trabajan "mano a mano" es evitar una nuclearización de tipo militar, sin olvidar el recurso a las sanciones pero tampoco blandiendo la frase de que "todas las opciones son posibles".

Se opta así por una posición moderada lejos del tono belicista del jefe de la diplomacia gala, que llegó a evocar la posibilidad de llegar incluso a la "guerra". "El término de que todas las opciones son posibles no se oirá en boca de la autoridades norteamericanas, que se han aproximado a la posición europea, donde todo se hace en el marco de seis", recordó Martinon.

Francia apoyará, en fin, la conferencia de Annapolis para lograr una solución al conflicto entre israelíes y palestinos que pase por la creación de un Estado palestino, aborde la cuestión de las fronteras, los refugiados y el estatus de Jerusalén este.

Todo debe ser objeto de una solución negociada entre partidos sobre la base de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. "Esperamos que, desde ese punto de vista, la conferencia de Annapolis permita avanzar", sostuvo el portavoz.

Por lo que respecta a Kosovo, París se aleja de la tesis norteamericana de reconocer la independencia unilateralmente proclamada de la provincia serbia de mayoría albanesa y se decanta por un acuerdo negociado "en el plazo previsto".

"Todo el mundo está de acuerdo en que el actual 'statu quo' no es sostenible, por lo tanto apoyamos una independencia supervisada por la comunidad internacional que garantice los derechos de las minorías y esté acompañada por la UE", prosiguió Martinon.

Finalmente, para nadie sería una sorpresa que se hablara del espectacular alza del precio del crudo y del tipo de cambio euro-dólar. Sobre este último aspecto, la delegación francesa defenderá que la paridad "refleje una evolución armoniosa y justa" e insistirá, como lo ha hecho miles de veces Sarkozy, en que un euro fuerte significa una pérdida de competitividad respecto al dólar para las empresas francesas.