Más tráfico, más motos y más bicis en las calles de París por la huelga del transporte público

Actualizado 14/11/2007 21:07:02 CET

PARIS, 14 Nov. (EUROPA PRESS) -

La jornada de huelga en los transportes públicos convocada por los sindicatos franceses para protestar por la reforma de los regímenes especiales ha llevado a las calles de París más tráfico, más motos y más bicicletas.

Las bicis instaladas por el Ayuntamiento de la capital francesa en las calles de París el pasado julio para contribuir a mejorar el medio ambiente y fomentar el deporte entre los parisinos estaban a primera hora de la mañana muy cotizadas.

"Jornada excepcional, dispositivo excepcional", era el eslógan de la página web del servicio municipal de bicicletas que reforzó también los efectivos de su Centro de Atención al cliente y pedía a los usuarios "armarse de un poco de paciencia".

Los parisinos se han enfrentado a la huelga con paciencia, desesperación y con cierta dosis de imaginación para elaborar planes alternativos que les permitieran llegar a tiempo a sus puestos de trabajo.

Muchos se han quedado a dormir en casas de amigos o familiares e incluso algunos lugares, como un hospital del centro de París, se ha transformado en un improvisado hotel al ofrecer a su personal médico la posibilidad de pernoctar en los pequeños estudios situados en el propio edificio.

A otros no les ha quedado más remedio que pegarse un gran madrugón para intentar coger uno de los escasos metros que circulaba hoy por el subsuelo parisino. También se ha visto mucha gente con zapato cómodo dispuesta a caminar lo que hiciera falta.

Pero en los andenes de las estaciones se escuchaban muchas protestas. "Si la huelga continua, necesitaré una semana de vacaciones para recuperarme", decía una ciudadana que había salido de su casa a las cinco de la mañana y esperaba la llegada del metro para poder llegar a las 9.00 al trabajo. Los vendedores de prensa que tienen sus quioscos en las bocas del metro notaban también los efectos de la huelga. Hoy habían vendido la mitad de periódicos que un día normal. "Yo he venido en moto y entre la gasolina y lo que no he vendido, no se si merece la pena", se quejaba un quiosquero.

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