La gestión del agua, nuevo motor de las protestas contra el Gobierno en Irán

Sequía en la zona de Shahreza, Irán
REUTERS / TASNIM NEWS AGENCY
Publicado 29/03/2018 14:13:57CET

BEIRUT, 29 Mar. (Reuters/EP) -

El agua se ha convertido en el motor de una serie de protestas contra el Gobierno de Irán, menos intensas que las vividas en el cambio de año, que dejaron decenas de muertos y detenidos, pero que la Guardia Revolucionaria ya observa porque teme que puedan ser el detonante de una crisis mayor.

De acuerdo con la Organización Meteorológica de la República Islámica, en estos momentos el 97 por ciento del país sufre sequía en mayor o menor medida, lo que ha acabado con los medios de medios de vida de muchos agricultores y ganaderos.

Un informe de Naciones publicado el año pasado advirtió de que "la falta de agua era grave" y que las existencias no eran suficientes para cubrir las necesidades de la población y del campo. "Con tan pocas opciones, mucha gente se ha ido eligiendo un futuro incierto como migrantes en busca de trabajo", indicó.

"Las ciudades y localidades que rodean Isfahán se han visto tan afectadas por la sequía y el desvío de agua que han agotado (sus recursos hídricos) y la gente que vivía ahí se ha ido", ha contado Hadi Gahemi, director ejecutivo del Centro para los Derechos Humanos de Irán (CHRI), con sede en Nueva York.

Un periodista de la ciudad iraní de Varzaneh, que ha hablado bajo condición de anonimato por miedo a represalias, ha explicado que "lo que se llama sequía muchas veces tiene que ver con la mala gestión del agua". Los trabajadores del campo han acusado a políticos locales de desviar sus aguas a otras zonas a cambio de sobornos.

Las primeras protestas estallaron a principio de año, animadas por la ola de manifestaciones que entre diciembre y enero coparon las principales ciudades para denunciar las condiciones de vida en Irán y exigir al Gobierno de Hasán Rohani que actuara.

En Qahderijan, a diez kilómetros de Isfahán, al menos cinco personas murieron en los choques entre manifestantes y policías. Vídeos difundidos por las redes sociales sobre esta protesta muestran a manifestantes concentrados frente a una comisaría lanzando cócteles molotov. Un periodista local asegura que el agua fue el motivo.

Ya en marzo, en Varzaneh, decenas de campesinos se manifestaron gritando en tono irónico "¡Muerte a los campesinos, larga vida a los opresores!", según grabaciones online. Una semana después las protestas se tornaron violentas y los policías antidisturbios tuvieron que intervenir.

PROBLEMA POLÍTICO

Aunque por ahora las manifestaciones han sido pequeñas, esporádicas y limitadas a ciudades en torno a Isfahan y Juzestán, han llamado la atención del régimen de los ayatolás. El agua fue también uno de los motivos que desencadenó las revueltas contra Bashar al Assad que desembocaron en una guerra civil que suma ya siete años.

Ghaemi ha recordado que hasta hace poco "nadie les prestaba atención". "Gente cercana a Rohani me decía que el Gobierno ni siquiera sabía que había esta situación", ha apostillado. Sin embargo, tanto el presidente como el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, mencionaron la sequía en sus discursos del Nouruz, año nuevo persa.

Muestra de esta reciente preocupación por parte de las autoridades es que la televisión estatal ha comenzado a emitir un anunció en el que insta a los iraníes a ser prudentes en el consumo de agua. "La sequía está más cerca de lo que piensas", indica sobre la imagen de un hombre sentado en una silla en medio del desierto.

Al mismo tiempo, Rohani y Jamenei clamaron contra "el desorden y la violencia", llamamiento del que han tomado nota los cuerpos de seguridad. En enero, Kavous Seyed Emami, de la Fundación Persa de Vida Salvaje, y otros seis ecologistas fueron detenidos. Dos semanas después, se anunció el supuesto suicidio en prisión de Seyed Emami, que habría confesado que espiaba para Israel y Estados Unidos, algo que su familia niega. Otros tres activistas fueron arrestados en febrero.

"La opinión pública se ha vuelto muy sensible a las cuestiones medioambientales", ha indicado Saed Leylaz, analista político y económico en Teherán. "Así que el Gobierno puede ver a las organizaciones e instituciones que trabajan por el medio ambiente como un problema", ha apuntado.

Las voces críticas llegan también desde la escena política. Hassan Kamran, diputado de Isfahán, ha acusado al ministro de Energía, Reza Ardakanian, de no aplicar correctamente la legislación sobre distribución de agua. "Las fuerzas de seguridad e Inteligencia no deberían investigar a nuestros campesinos. Tienen derecho a agua", ha defendido.