El Gobierno chino sigue silenciando Tiananmen casi tres décadas después de la masacre, según HRW

Protestas en la plaza de Tiananmen en 1989
STRINGER . / REUTERS
   
Actualizado 03/06/2017 14:40:25 CET

NUEVA YORK, 3 Jun. (EUROPA PRESS) -

Las autoridades chinas mantienen su política de silencio absoluto sobre la matanza perpetrada por las fuerzas de seguridad contra los manifestantes que se movilizaron en junio de 1989 para pedir una apertura del régimen. Este domingo, 4 de junio se cumplen 28 años de una brutal represión de la que no se conoce aún ni una cifra aproximada de víctimas. La organización Madres de Tiananmen ha conseguido documentar 202 casos de muertes durante las protestas.

"El presidente Xi Jingping predica la apertura en el escenario internacional, pero su Gobierno entierra la verdad sobre la masacre de Tiananmen con silencio, negación y persecución contra quienes conmemoran la fecha", ha denunciado la directora para China de la ONG Human Rights Watch, Sophie Richardson. "Hasta que Pekín no dé marcha atrás y asuma sus atrocidades, los llamamientos de Xi tendrán una credibilidad escasa", ha añadido.

HRW recuerda que solo en 2016 fue excarcelado el último represaliado por estas protestas estudiantiles y obreras, pero recuerda que aún se sigue juzgando a individuos por intentar conmemorar las protestas o recordar a las víctimas de la represión.

DETENCIONES, PROCESAMIENTOS Y ACOSO

En concreto, HRW denuncia que solo en mayo se produjeron diversos incidentes como el acoso de las fuerzas de seguridad contra el abogado de Derechos Humanos Huang Simin y su pareja, la escritora Li Xuewen en Cantón, quienes que tuvieron que marcharse de la ciudad.

La Policía de Cantón también disolvió una reunión de activistas en un restaurante. Entre ellos estaba Wang Aizhong, detenido e interrogado durante horas en comisaría. Y en la provincia de Shandong la Policía ha impedido a un grupo de activistas visitar al profesor universitario jubilado Sun Wenguang para una reunión en recuerdo de las víctimas de Tiananmen.

En los meses anteriores se han producido detenciones, imputaciones y sentencias judiciales contra personas que recordaban la matanza de Tiananmen, como ocurrió en el caso de Chen Bing, Fu Hailu, Luo Fuyu y Zhang Junyong, detenidos en en marzo en la ciudad de Chengdu, Sichuan, por "incitar a la subversión del poder estatal" por comercializar un licor denominado "Ocho Licor Seis Cuatro", que suena similar a "89-6-4", la fecha del año, mes y día de la matanza de Tiananmen.

También en Chengdu fue condenado en marzo el activista Chen Yunfei, quien tendrá que pasar cuatro años en prisión por "meterse en problemas y provocar problemas" por la organización de un acto en recuerdo de las víctimas de Tiananmen, informa HRW.

Y en abril otro activista, Liu Bing, fue detenido en Cantón por un presunto delito de "meterse en problemas y provocar problemas" por exhibir un cartel en público pidiendo a la población que saliera el 4 de junio a la calle para protestar.

HRW recuerda que entre los encarcelados por recordar la masacre están el Nobel de la Paz Liu Xiaobo, los activistas Liu Xianbin y Chen Wei, de Sichuan, y Guo Feixiong, de Cantón.

Richardson ha destacado por otra parte que países como Estados Unidos ya han aprobado una ley que permite imponer sanciones a los responsables de violaciones de Derechos Humanos, la Ley Global de Responsabilidad sobre Derechos Humanos, conocida como Ley Matginski. Otros países están en vías de incorporar leyes parecidas. "Los nuevos mecanismos para actuar contra las violaciones de los Derechos Humanos en el extranjero suponen un espaldarazo para las esperanzas de que algún día los responsables de la matanza de Tiananmen", ha asegurado Richardson.

LA MATANZA DE TIANANMEN

Las masivas movilizaciones de estudiantes y trabajadores chinos en Pekín y otras ciudades de abril de 1989 para pedir libertad de expresión, responsabilidades a las autoridades y poner fin a la corrupción se intensificaron en mayo y finalmente se declaró la ley marcial.

Los carros de combate a la calle para aplastar las protestas y entre el 3 y el 4 de junio los soldados abrieron fuego contra los manifestantes pacíficos y mataron a un número indeterminado de ellos. La reacción de algunos activistas en Pekín fue atacar al Ejército y quemar vehículos.

En todo el país fueron detenidos miles de activistas acusados de actividades "contrarrevolucionarias" y otros delitos tales como incendio provocado o intento de quebrar el orden social.

Sin embargo, las autoridades jamás han asumido responsabilidad alguna por esta masacre, se han negado a investigar lo ocurrido y rechazan publicar los datos de los que disponen al respecto de muertos, heridos, desaparecidos o encarcelados.

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