El Gobierno filipino pide a un tribunal que el Nuevo Ejército del Pueblo sea declarado grupo terrorista

Foto de archivo de Gregorio Rosal, portavoz del Nuevo Ejército del Pueblo.
REUTERS / ROMEO RANOCO
Publicado 21/02/2018 14:14:51CET

MANILA, 21 Feb. (Reuters/EP) -

Filipinas ha pedido este miércoles a un tribunal que declare al Nuevo Ejército del Pueblo (NEP) grupo terrorista, lo que ha frustrado las pocas esperanzas puestas en el proceso de paz.

La petición se ha llevado a cabo ante un tribunal regional de Manila y persigue acabar con el proceso de paz con los milicianos maoístas que comenzó en agosto de 2016.

Este movimiento judicial se ha producido una semana después de que un diplomático noruego se reuniese con el presidente filipino, Rodrigo Duterte, para tratar de convencerle de que retomase las negociaciones que había dejado de lado ante lo que ha tildado de doble estándar de los comunistas.

Filipinas tiene una política estatal que no permite las negociaciones con ningún grupo que haya sido definido como terrorista, como los milicianos de Abú Sayyaf, extremista, o que lleve a cabo acciones de piratería y otras acciones violentas. Estados Unidos considera a Abú Sayyaf y a NEP como organizaciones terroristas desde principios de la década de los 2000.

El fiscal Peter Ong ha declarado que los rebeldes se están dedicando "simplemente, a ganar tiempo engañando al Gobierno filipino para que se siente a la mesa de negociación", ya que su objetivo principal es derrocar a las autoridades legítimas.

Duterte está particularmente molesto por el fracaso del proceso de paz, que designó como prioridad al subir al poder. Como muestra de buena fe, el presidente puso en libertad a algunos líderes comunistas y dio algunos puestos de su Gobierno a políticos abiertamente izquierdistas.

La petición ante la Justicia se ha producido el mismo día en el que Duterte tiene previsto celebrar una cena para varias decenas de antiguos milicianos. Muchos de ellos no han estado en Manila y habían podido disfrutar de excursiones por parques y mercados.

Más de 40.000 personas han muerto durante el conflicto con los maoístas, que ha durado 50 años y ha sido impulsado por unas 3.000 guerrillas, que han atacado minas, plantaciones, proyectos de infraestructura pública y puestos avanzados del Ejército y de la Policía en zonas rurales. Las negociaciones con los líderes del movimiento, exiliados en Países Bajos, comenzaron en 1986.