El Gobierno de Trípoli critica a León por reunirse con líderes militares de Misrata

Publicado 24/06/2015 6:27:08CET

MADRID, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno libio autoproclamado, con sede en la capital, Trípoli, ha criticado este martes al enviado especial de Naciones Unidas, Bernardino León, por la reunión mantenida durante la jornada con líderes militares de las brigadas de Misrata.

El presidente del Congreso General Nacional (CGN), Nuri Abu Sahmain, ha indicado que la visita no contaba con la autorización del Gobierno, según ha informado el diario 'The Libya Herald'.

"León ha celebrado encuentros de seguridad con varios oficiales militares y algunos combatientes revolucionarios, todos los cuales operan bajo la legitimidad del CGN pero sin contar con las autorizaciones necesarias", ha dicho.

Asimismo, ha sostenido que la visita del jefe de la Misión de Apoyo de Naciones Unidas en Libia (UNSMIL) podría complicar las negociaciones y minar el proceso de diálogo, al tiempo que ha alertado de que "podría perder confianza como una parte neutral".

La UNSMIL ha anunciado a través de un comunicado el encuentro de León con "representantes de grupos armados" en Misrata y ha destacado la importancia de que se apliquen los alto el fuego locales y los acuerdos de reconciliación.

"La discusión es parte de los esfuerzos de la UNSMIL en el plano de seguridad en el diálogo libio, que es complementario a las discusiones políticas y fundamental para el éxito del proceso (de paz)", ha indicado.

El propio León ha manifestado que "la cooperación de los grupos armados es crucial para restaurar la paz y la estabilidad en Libia" y ha expresado su deseo de introducir los temas de seguridad en el diálogo entre las partes en conflicto.

LA PROPUESTA DE LA ONU

El Gobierno autoproclamado afirmó la semana pasada que última propuesta de Naciones Unidas para poner fin al conflicto tiene "ideas positivas", si bien sostuvo que sería necesario introducir modificaciones.

El borrador de acuerdo, que contiene un total de 29 principios de gobierno distribuidos en varias categorías, destaca la necesidad de un compromiso con la protección de la integridad territorial y nacional del país, así como su soberanía, independencia y control total de las fronteras.

Asimismo, contempla la separación de poderes, el respeto a los principios de la Revolución del 17 de Febrero --que se saldó con el derrocamiento en octubre de 2011 de Muamar Gadafi--, y la igualdad entre todos los ciudadanos a nivel de derechos políticos y oportunidades.

El acuerdo refleja además que la Cámara de Representantes es la única autoridad legislativa del país durante el periodo de transición y muestra el compromiso entre todas las partes a respetar las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

El texto recoge además el compromiso de crear un Gobierno de unidad, el monopolio del uso legítimo de la fuerza por parte del Estado, el rechazo y la criminalización de todas las formas de violencia, y la condena y lucha contra el terrorismo en todas sus formas.

En otro orden de cosas, contempla la disolución de las brigadas y reintegración de sus integrantes en las fuerzas de seguridad o la vida civil y la retirada de todos estos grupos armados de las zonas residenciales del país.

Por otra parte, asegura que se juzgará y castigará a los responsable de torturas y abusos contra los detenidos y que se establecerá una comisión para investigar a los responsables de cualquier irregularidad durante el conflicto.

El acuerdo recoge además el compromiso de las partes para hacer frente al tráfico de personas y para colaborar con la comunidad internacional y los países vecinos a tal fin.

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