El 'gran señor de la guerra' Hekmatyar llama a la paz en Afganistán en su primera aparición en 20 años

Gulbuddin Hekmatyar, señor de la guerra afgano
OMAR SOBHANI
Publicado 29/04/2017 11:36:23CET

MADRID, 29 Abr. (EUROPA PRESS) -

El gran señor de la guerra afgano Gulbudin Hekmatyar ha realizado este sábado un llamamiento a la paz nacional en su primera aparición pública en veinte años, celebrada en la provincia de Lagman, y donde ha llamado a todos los grupos insurgentes que cesen la guerra y se unan al proceso de paz.

Hekmatyar, firmante el año pasado de un acuerdo de paz con el Gobierno afgano, insistió en su deseo de alcanzar el cese total de las hostilidades del país centroasiático, cuyos ciudadanos están hartos del conflicto.

"Detengamos esta devastadora guerra, por amor de Dios", ha declarado Hekmatyar durante su discurso. "Es una guerra intolerable que mata a musulmanes durante sus oraciones", ha lamentado en relación al sangriento ataque talibán de la semana pasada contra una mezquita en una base militar de Mazar i Sharif que acabó con las vidas de más de 140 militares.

"Nuestro grupo, Hizb e Islami (Partido islámico), estaba ahí cuando teníamos que hacer la Yihad, y ahora estaremos ahí para la paz", ha añadido. "No repitamos lo errores del pasado. Os invito a uniros a la caravana de la paz para detener esta guerra impía, carente de sentido y de significado", ha manifestado en declaraciones recogidas por la cadena afgana Tolo News.

El retorno de Hekmatyar tiene lugar tras la liberación ayer de 70 combatientes de su grupo en virtud del perdón oficial que acompañó a su adhesión al acuerdo de paz con el Gobierno afgano.

Sin embargo, la opinión pública está dividida ante su retorno -- "Mi casa fue destruida durante la guerra civil del 1978, en la que participó su grupo", lamentó Rahim, residente de la localidad de Parwan -- y varias ONG denuncian que la amnistía que ha recibido podría significar el retorno de la "cultura de la impunidad".

"La amistía que ha recibido", ha declarado la investigadora de Human Rights Watch para el país, Patricia Gossman, "es una afrenta para las víctimas de la violencia".

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