Hariri recalca que no formará una alianza electoral con Hezbolá y augura "una batalla política" en Líbano

Saad Hariri
REUTERS / JAMAL SAIDI
Publicado 15/02/2018 8:07:52CET

MADRID, 15 Feb. (EUROPA PRESS) -

El primer ministro de Líbano, Saad Hariri, ha recalcado este miércoles que no formará una alianza electoral con el partido-milicia chií Hezbolá, prometiendo "una batalla política y electoral" real entre ambas formaciones.

"La batalla política y electoral real será entre Al Mustaqbal y Hezbolá", ha manifestado, recalcando que su partido "es un movimiento que rechaza cualquier alianza con Hezbolá", según ha informado el portal local de noticias Naharnet.

Hariri ha indicado que "no venderá a sus hermanos árabes por 'falsos bienes políticos'", añadiendo que su partido "no es un mercader de posiciones y eslóganes". "Somos honestos sobre nuestro papel hacia nuestro pueblo y nuestros hermanos", ha manifestado.

Las declaraciones del primer ministro han tenido lugar en el marco de un acto por el decimotercer aniversario del asesinato de su padre, el exprimer ministro Rafik Hariri, en un atentado en Beirut.

"Han pasado trece años y seguimos decididos a lograr justicia. No cejaremos, no olvidaremos y no haremos tratos. La justicia del Tribunal Especial para Líbano (TEL) está en camino", ha sostenido.

Así, ha indicado que el veredicto del TEL "debe ser vinculante para las autoridades libanesas, que deben arrestar a los acusados". Los acusados son Salim Ayyash, Mustafá Badreddine, Hussein Oneissi y Assad Sabra, todos ellos miembros de Hezbolá.

Los dos primeros se enfrentan a los cargos de cometer un acto terrorista con explosivos y homicidio, mientras que Oneissi y Sabra se enfrentan a los cargos de conspiración para llevar a cabo dichos actos.

Hezbolá, que cuenta con un importante peso en la política libanesa, ha negado su implicación en el crimen y ha declarado que el tribunal especial es un mero instrumento de Israel y de Estados Unidos.

Saad Hariri dimitió en noviembre desde Riad afirmando que temía ser asesinado y acusando al partido-milicia de injerencia en la región, pidiéndole que respete la política de neutralidad de Líbano.

Semanas después, regresó al país y retiró su dimisión, que no había llegado a ser aceptada por el presidente, Michel Aoun. Desde entonces se abrió un proceso de diálogo para intentar estabilizar la situación política en Líbano.