Restos de edificios tras un ataque aéreo en Alepo
NOUR KELZE/REUTERS
Actualizado: jueves, 4 agosto 2016 13:03

La milicia chií considera que un acuerdo político entre las facciones es inviable antes de que se celebren las elecciones en Estados Unidos

BEIRUT, 4 Ago. (Reuters/EP) -

El partido-milicia chií libanés Hezbolá ha manifestado que tanto Siria como Irak podrían sufrir cambios y divisiones territoriales debido a la lucha sectaria en la región y ha señalado que no hay indicios de que la guerra civil vaya a concluir antes de que se celebren las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Sheij Naim Qassem, dirigente de Hezbolá, cuyas milicias luchan contra los rebeldes junto a las fuerzas del presidente sirio, Bashar al Assad, ha señalado que tanto Irán como Rusia seguirán apoyando al mandatario hasta que el conflicto acabe. Qassem ha admitido, además, que recuperar la ciudad de Alepo es fundamental pero no supone uno de los objetivos inmediatos del grupo.

Estados Unidos y sus aliados han aseverado que el régimen de Al Assad habría caído hace seis años si Rusia e Irán no hubieran intervenido. Las coaliciones enfrentadas temen que su retirada del país provoque que grupos terroristas como Estado Islámico y Al Qaeda se hagan con los recursos energéticos.

Qassem ha informado a Reuters de que tanto Siria como Irak podrían dividirse. "En el campo de batalla, teniendo en cuenta la situación a nivel regional y la intervención internacional, no descarto la posibilidad de que se produzca una partición de los territorios de ambos países", ha aseverado.

"Hasta el momento las fuerzas que luchan por la unidad de Irak y Siria han sido capaces de evitar la idea de dividir los países, pero debemos mantenernos alerta. Existe la posibilidad de que algunos Estados presionen para que se produzca una partición. Assad era el mejor para protegernos de eso", ha explicado Qassem.

LA IMPORTANCIA DE LA COALICIÓN

Según Qassem, la intervención de la Fuerza Aérea rusa, que lleva produciéndose desde septiembre de 2015, ha trastocado a Estados Unidos y otras potencias suníes como Turquía y Arabia Saudí, poniendo sobre la mesa la opción de llegar a una solución por la vía política. "Las relaciones entre Siria, Irán y Rusia han ayudado a lograr una constancia sobre el terreno a la hora de garantizar que Al Assad permanezca en el poder", ha explicado.

La guerra de Siria se desencadenó a raíz de las manifestaciones que tuvieron lugar en 2011 en el marco de la Primavera Árabe. Antes de que las Fuerzas Armadas iraníes y rusas acudieran al país como muestra de apoyo al régimen de Al Assad, el presidente perdía paulatinamente control sobre el país, convirtiendo el apoyo internacional en una pieza fundamental en el desarrollo del conflicto.

La guerra se ha saldado hasta la fecha con más de 250.000 muertos, unos 6,6 millones de desplazados internos y 4,8 millones de refugiados, que han emigrado tanto a Europa como a los países colindantes.

La ciudad de Alepo, que posee una población de más de 2 millones de personas actualmente, se encuentra dividida en diferentes áreas, controladas por los rebeldes y el Gobierno. "El principal objetivo del Estado sirio y sus aliados era cerrar el principal acceso entre las ciudades de Alepo y Idlib", ha señalado Qassem, que ha añadido que "Alepo seguirá siendo uno de los principales objetivos del Gobierno y sus aliados".

LA LUCHA CONTRA UNA AMENAZA GLOBAL

La milicia libanesa ha descrito en varias ocasiones su papel en el territorio como una lucha contra la amenaza global del yihadismo suní en la región, que querría imponer una ideología radical y violenta. El conflicto ha reanudado, además, una rivalidad que ya existía entre el Gobierno chií de Irán y el conservadurismo de la monarquía suní de Arabia Saudí, que supone uno de los principales adeptos de la insurgencia contra Al Assad.

Qassem ha señalado que Estados Unidos, que aboga por hallar una solución política a la crisis, se encuentra ahora distraído por los comicios presidenciales, que tendrán lugar en noviembre. "La Administración estadounidense está convencida de que el periodo previo a las elecciones presidenciales no es suficiente y que hay que esperar a que el nuevo presidente asuma el cargo", ha zanjado el líder de Hezbolá.

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