HRW denuncia la muerte de al menos 26 civiles en tres ataques de Turquía en su ofensiva contra Afrin

Bombardeo turco en Afrin, Siria
REUTERS / OSMAN ORSAL
Publicado 23/02/2018 8:21:16CET

MADRID, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -

Al menos 26 civiles, entre ellos 17 niños, murieron en tres ataques del Ejército de Turquía durante su ofensiva contra la región siria de Afrin (norete), según ha denunciado este viernes la organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW).

"Parece que civiles vulnerables hacen frente al desplazamiento y la muerte por la forma en la que está siendo llevada a cabo la última ofensiva turca", ha dicho la subdirectora de HRW para Oriente Próximo, Lama Fakih.

"Turquía está obligado a tomar todas las precauciones posibles para evitar causar daños o matar a civiles y ayudarles en caso de que quieran huir de la violencia", ha manifestado.

La organización ha indicado que ha investigado tres ataques en Afrin los días 21, 27 y 28 de enero, detallando que entre las víctimas figuran miembros de dos familias desplazadas por la ofensiva.

La frontera entre ambos países está cerrada, a excepción de casos médicos urgentes. Desde el inicio de la ofensiva habrían muerto al menos 150 civiles, según el Consejo de Sanidad Kurdo, afiliado al Partido de la Unión Democrática (PYD).

"Si Turquía es seria sobre no causar daños a los civiles en Siria, claramente tiene que hacer más, incluyendo abrir investigaciones en torno a bombardeos que han matado a civiles y hacer públicos los resultados", ha resaltado Fakih.

El viceprimer ministro turco Bekir Bozdag aseguró el jueves que "hasta la fecha, ningún civil ha muerto o siquiera ha resultado herido en las operaciones de las Fuerzas Armadas turcas" en Afrin.

En respuesta, Pervin Buldan, copresidenta del prokurdo Partido Democrático de los Pueblos (HDP),acusó al Gobierno de mentir. "El Gobierno difunde desinformación al decir que no ha habido civiles muertos y que sólo matan 'terroristas'. Es una mentira", dijo, según recogió la cadena de televisión kurda Rudaw.

La ofensiva 'Rama de Olivo', que las Fuerzas Armadas turcas lanzaron el pasado 20 de enero en Afrin (noroeste) junto al Ejército Libre Sirio (ELS), tiene como objetivo expulsar a las milicias kurdas Unidades de Protección Popular (YPG) de la zona, cercana a la frontera con Turquía.

El Ejército de Turquía ha defendido que solo se está destruyendo objetivos "terroristas" durante la operación, que busca expulsar a las YPG de esta zona fronteriza con Turquía. La milicia ha acusado a Ankara de inflar sus balances de muertos en las operaciones.

Ankara considera a las YPG una filial del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerados grupo terrorista tanto por Turquía como por la UE y Estados Unidos.

Asimismo, las autoridades turcas han denunciado la presencia de milicianos de Estado Islámico en la zona, algo que las YPG han negado. Las YPG forman parte de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que ha expulsado a los yihadistas de numerosas partes de Siria.

El Gobierno de Siria denunció recientemente la ofensiva turca, tildándola de "ocupación", si bien el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha asegurado que Ankara no pretende invadir el país vecino.