HRW pide al Parlamento de Mauritania que rechace el proyecto sobre la obligatoriedad de la pena de muerte por apostasía

Publicado 05/12/2017 7:41:04CET

MADRID, 5 Dic. (EUROPA PRESS) -

La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) ha reclamado este martes a los parlamentarios de Mauritania que rechacen el proyecto de ley que contempla la obligatoriedad de la pena de muerte para los delitos de apostasía.

El Gobierno del país africano aprobó en noviembre el borrador, que elimina la posibilidad existente bajo la legislación actual de conmutar la pena capital por una condena a prisión si el acusado se arrepiente.

"En lugar de descriminalizar la apostasía, como exigen los tratados internacionales que han firmado, las autoridades mauritanas se están precipitando en la dirección opuesta, cerrando las alternativas a la ejecución", ha lamentado la directora de HRW para Oriente Próximo y Norte de África, Sarah Leah Whitson.

El borrador de ley contempla la pena de muerte para cualquier musulmán que se burle o insulte a Dios, el Corán, Mahoma, los ángeles o los profetas, si bien seguirá sin contemplarla para los que renuncien a su fe islámica o la profesen sin realmente creer en ella.

El proyecto fue aprobado por el Gobierno poco después de que varias apelaciones permitieran reducir a dos años de cárcel la sentencia de muerte emitida en 2014 contra el bloguero Mohamed Cheij Uld Mjeitir por apostasía, lo que implicó su puesta en libertad. Sin embargo, su paradero es desconocido.

El fallo llegó un día después de que se iniciaran las vistas para revisar su caso, en medio de manifestaciones en la capital, Nuakchot, y la localidad de Nuadibú para reclamar la ejecución del bloguero.

El bloguero fue sentenciado a muerte por un texto que publicó en su blog sobre el Islam y la discriminación racial. El artículo no gustó en Mauritania, un país con profundas divisiones sociales y raciales, y fue juzgado por apostasía y sentenciado a pena de muerte a pesar de haber mostrado su arrepentimiento y de asegurar que su artículo fue malinterpretado.

La breve publicación del texto derivó en que miles de personas saliesen a la calle para protestar por lo que consideraban una blasfemia contra un símbolo del Islam. Líderes religiosos y políticos también se habían pronunciado para reclamar una pena "ejemplar".

El autor del artículo, sin embargo, ha defendido durante el proceso judicial que no pretendía blasfemar, sino que sólo quería denunciar la "desigualdad" que, en su opinión, sigue existiendo hoy en día en la sociedad mauritana y que es heredera de los orígenes del Islam.

"En lugar de introducir leyes para endurecer el castigo por apostasía, Mauritania debería aclarar el estatus legal y el paradero de Mohamed Cheij Uld Mjeitir, quien no debió haber pasado un solo día en prisión por sus escritos", ha remachado Whitson.