La innovación al servicio de la ayuda del PMA en Kenia

Una tienda para comprar con la ayuda del PMA en Kenia
WFP/KENIA
    
Actualizado 11/02/2018 10:22:40 CET

Transferencias de efectivo o vales de compra para los refugiados y comida "rescatada" para los comedores escolares, entre los proyectos

La falta de fondos podría obligar a reducir nuevamente las raciones alimentarias que reciben los refugiados

MADRID, 11 Feb. (EUROPA PRESS) -

En un mundo con múltiples crisis humanitarias y con millones de personas necesitadas de ayuda, países como Kenia, con una cierta estabilidad y de renta media, no suelen atraer la atención de los donantes, pero sigue habiendo necesidades que cubrir. Frente a ello, y para aprovechar al máximo los recursos, en el Programa Mundial de Alimentos (PMA) han apostado por la innovación.

Kenia acoge a más de 400.000 refugiados, en su mayoría somalíes aunque en los últimos tiempos han llegado miles de sursudaneses, que viven en los campos de Dadaab y Kakuma, construidos en los años 90. Al contrario que en otros países africanos, las autoridades kenianas no permiten a los refugiados trabajar o estudiar fuera de ellos, lo que limita sus opciones de ganarse la vida.

Para el PMA, explica a Europa Press Antonio Salort-Pons, jefe de asociaciones con el gobierno y el sector privado de esta agencia de la ONU en Kenia, es fundamental el poder "empoderarlos, integrarlos y que sean autosuficientes", de ahí su apuesta por las transferencias de efectivo y los cupones de compra. Con este dinero o cupones, no solo "se da capacidad de elección a los refugiados y se garantiza su dignidad", al acudir a las tiendas y comprar en función de sus gustos, sino que además se promueve al sector privado y de servicios local.

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También se están llevando a cabo transferencias a través de telefonía móvil, gracias al sistema de transferencia monetaria M-Pesa, que "funciona de maravilla en este país" y que hace que sean más las personas que recurren a este sistema que a las cuentas bancarias. "Se paga con el móvil, lo cual supone un salto cualitativo" que en países como España aún no se ha dado del todo, resalta, y que además permite tener acceso a personas en zonas muy vulnerables.

Con ello se potencia el que haya productores locales que abastezcan a los refugiados y que estos a su vez puedan abrir por ejemplo sus tiendas en las que vender productos, por ahora básicamente alimentarios, lo cual termina teniendo una "repercusión positiva en las comunidades" y ayuda a la integración de los refugiados, resalta el responsable del PMA.

No obstante, pese a lo ideal del planteamiento, conlleva algunos problemas, ya que los costes logísticos de hacer llegar los alimentos a las zonas más vulnerables y áridas, donde su producción no siempre es fácil, repercute en el sector privado, lo cual tiene un efecto en el precio, algo que hasta ahora amortiguaba el PMA. No obstante, Salort-Pons se muestra optimista de que pueda lograrse la producción local o regional, aunque para ello será fundamental que el Gobierno de Kenia invierta en la mejora de la red de carreteras.

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RECORTE DE LAS RACIONES A LOS REFUGIADOS

Sin embargo, los refugiados siguen necesitando por ahora asistencia humanitaria para subsistir y para ello hacen falta fondos, unos fondos que en el caso del PMA no llegan en la cantidad necesaria. "Ya hemos tenido que reducir las raciones alimentarias, lo cual tiene un impacto en los refugiados, que no pueden trabajar y además no les llega la ayuda que necesitan", lamenta. "Si no conseguimos fondos las vamos a tener que volver a reducir", advierte, subrayando que "para abril o mayo no hay dinero".

El otro gran reto humanitario al que se enfrenta Kenia, además de los refugiados, es el cambio climático. El país sufre en los últimos tiempos una grave sequía que ha dejado a 3,4 millones de personas en situación de grave inseguridad alimentaria. En este sentido, y según datos de UNICEF, hay más de 480.000 niños que necesitan tratamiento contra la desnutrición aguda, incluidos casi 105.000 con desnutrición aguda severa.

Para garantizar que estos niños reciben la ayuda que necesitan y, sobre todo, que los alimentos altamente energéticos que se les dan no acaban repartidos entre el resto de miembros de la familia, el PMA está dando a las familias una cantidad de dinero con la que puedan adquirir alimentos y "proteger así a los más vulnerables", precisa Salort-Pons.

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En realidad, no es que en Kenia no llueva, que lo hace "a mares" en las temporadas de lluvia, sino que esa agua "fluye en riadas y termina en el mar sin quedarse en ningún sitio", explica el responsable del PMA. Por ello, la agencia de la ONU junto con la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) están trabajando en proyectos agrícolas para fomentar la producción local de alimentos y que pasan, entre otras cosas, por la construcción de balsas de agua con las que se puedan regar las cosechas, en ocasiones simples huertos junto a las casas.

Con ello, se busca fomentar la resiliencia de las comunidades más golpeadas, especialmente las que viven en las regiones áridas y semiáridas del país. En las zonas más vulnerables, también se está procediendo a dar dinero a las familias para que se planifiquen, unos fondos que está financiando el Gobierno de Kenia casi en su totalidad, resalta.

COMEDORES ESCOLARES CON COMIDA "RESCATADA"

Otra prueba de que el Gobierno keniano está asumiendo cada vez más la labor que hasta ahora realizaban las ONG y las agencias de la ONU es que el programa de comedores escolares que llevaba a cabo el PMA pasará a asumirlo de forma íntegra a partir de junio de 2018. "Los comedores escolares son fundamentales", defiende Salort-Pons, ya que en algunos casos suponen uno de los motivos por los que los padres envían a sus hijos a la escuela.

Además, también en este ámbito, se está promoviendo la adquisición de los alimentos a nivel local y regional y se han constituido "comités de compra" que permiten a cada escuela gestionar su presupuesto para el comedor y hacer las compras en función de sus intereses o necesidades. "Esto facilita también el acceso a alimentos frescos en los colegios", subraya.

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Por último, en su deseo de lograr "desperdicio cero" de alimentos, el PMA ha llevado a cabo en el último año un proyecto piloto por el cual se destinaron a comedores escolares productos que eran descartados para su venta o exportación por no tener la presencia o calibre ideales pero que seguían siendo igual de aptos para el consumo. Inicialmente el proyecto se realizó en Nairobi y se consiguieron rescatar en cuatro meses más de 5 toneladas de verduras con las que se alimentó a 2.200 niños durante 75 días.

"Sabemos que en Nairobi podemos trabajar para el desperdicio cero y que Nairobi exporte a otras ciudades ese 'desperdicio' y los comedores escolares son un buen sitio para colocar este tipo de productos", señala Salort-Pons. "Estamos bastante satisfechos con cómo ha ido este proyecto piloto pero aún queda mucho por hacer", admite.