Dimite el presidente del Consejo de Antigüedades iraquí, denunciando falta de fondos y presiones chiíes

Actualizado 27/08/2006 14:48:10 CET

MADRID, 27 Ago. (EUROPA PRESS) -

El presidente del Consejo Estatal de Antigüedades y Patrimonio de Irak, Donny George, ha dimitido de su puesto y denunciando falta de financiación para el organismo y presiones de los chiíes radicales en su actividad, según informa la publicación británica especializada 'The Art Newspaper'.

George habló este rotativo desde Damasco, donde se ha trasladado con su familia, y relató que debido a la crisis económica a partir de septiembre ya no hay dinero para pagar los salarios de la fuerza policial especializada que protege los sitios arqueológicos del país, por lo que pide ayuda a la coalición liderada por Estados Unidos en su país.

Este arqueólogo iraquí se hizo muy conocido internacionalmente como director del Museo Nacional de Bagdad, donde se empeñó especialmente en recuperar restos arqueológicos y obras de arte saqueadas después de la invasión estadounidense y el caos que surgió con la reorganización del museo y su reapertura.

George lleva 30 años trabajando para el Consejo y asegura que ahora la situación se ha vuelto "intolerable" por las presiones del partido Al Sadr --fundado por el clérigo radical chií Muqtada Sadr y con 30 escaños en el Parlamento--, que controla el Ministerio de Cultura.

"No puedo seguir trabajando con estas personas que han llegado con el nuevo Ministerio. No saben nada de arqueología, nada de antigüedades, nada", declaró. "Sólo están interesados en los yacimientos islámicos, y no en el patrimonio anterior iraquí", prosiguió George, que es de religión cristiana. El nuevo director del Consejo, afirmó a la publicación, es Haider Farhan, un miembro del partido Al Sadr sin experiencia en este campo.

El ex responsable iraquí asegura además que ha recibido presiones para poner fin a sus contactos y su actividad internacional, y que incluso le ponían problemas para comunicarse con los representantes de la coalición liderada por Estados Unidos en Irak, lo que dificultaba la tarea de responder rápidamente en caso de saqueos o de ataques a un sitio arqueológico.

"Con buenas comunicaciones hay posibilidades de detener los daños", afirmó. Según George, la inseguridad ha hecho que en los últimos dos años las excavaciones y trabajos de conversación se han detenido, y todos los arqueólogos extranjeros se han ido del país. "Ultimamente mi trabajo principal era el sistema de patrullas", explicó.

Este sistema consta de 1.400 policías entrenados especialmente para proteger los sitios arqueológicos pero, según George, ahora no hay dinero para pagarlos. "La coalición tiene que hacer algo al respecto", añade.

El arqueólogo relató además que ahora Bagdad es tan peligroso que el Museo Nacional está cerrado y sellado con gruesos muros de cemento. Así lo decidió el mismo después de que hace dos meses fueran secuestradas en las inmediaciones 50 personas. "Era la única manera de garantizar la seguridad del museo", argumentó.

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