Una investigación del Pentágono exonera a los soldados de EEUU implicados en la muerte de 11 civiles en Ishaqi

Actualizado 03/06/2006 8:47:30 CET

El Pentágono confina a 12 soldados acusados de asesinar a un civil iraquí el pasado mes de abril

WASHINGTON, 3 Jun. (EP/AP) -

La investigación militar sobre la muerte de 11 civiles iraquíes a manos de tropas norteamericanas en un ataque realizado el pasado 15 de marzo en la ciudad de Ishaqui determinó que los soldados actuaron conforme a las normas, según indicaron a última hora de ayer viernes dos funcionarios del Departamento de Defensa a la cadena norteamericana CNN.

El incidente fue revelado por un vídeo publicado ayer viernes por la cadena británica BBC. Las imágenes, grabadas por los miembros de un grupo radical suní, muestran los cadáveres de varios civiles iraquíes en el interior de una casa con señales de haber recibido numerosos impactos de bala durante una operación militar norteamericana destinada a capturar a un sospechoso perteneciente a la organización terrorista al Qaeda en la ciudad de Ishaqui, a 100 kilómetros al norte de Bagdad.

El vídeo contradice la versión del Ejército norteamericano, que afirma que sus soldados se vieron envueltos en un tiroteo al intentar capturar al supuesto partidario de la organización terrorista. Durante el combate, una de las viviendas resultó destruida por el fuego, en el que se encontraban cuatro personas --el sospechoso, dos mujeres y un niño-- que fallecieron.

Sin embargo, un informe posterior realizado por la Policía iraquí de Balad acusaba directamente al Ejército norteamericano de rodear el domicilio en el que se encontraba el sospechoso y disparar intencionadamente contra el interior, acabando con la vida a 11 personas, incluyendo cuatro mujeres y cinco niños, antes de hacer estallar el edificio.

Según la CNN, la investigación, desarrollada de forma independiente por la División de Investigación Criminal del Ejército, ha exonerado a los soldados americanos, de los que se afirma "siguieron el procedimiento adecuado".

En declaraciones realizadas el viernes, el general norteamericano William Caldwell se remitió a la versión inicial proporcionada por el Ejército de EEUU, y reiteró que la operación sólo se cobró las vidas del sospechoso, un ciudadano kuwaití experto en la fabricación de bombas y reclutador de personal para la organización, y los tres civiles que se encontraban en la casa.

Sin embargo, Caldwell reconoció que las nueve "muertes colaterales restantes" podrían haber tenido lugar pero que "no se podía determinar un número concreto debido a los destrozos materiales y a los numerosos escombros" resultado de la operación, un ataque nocturno llevado a cabo por una fuerza de asalto terrestre que solicitó el apoyo aéreo de un bombardero AC-130 de la Fuerza Aérea, que destruyó el edificio, según informaron las autoridades de Defensa.

En relación a los informes iraquíes presentados por la Policía de Balad, Caldwell aseguró que esa cifra era "absolutamente falsa". "El comando de las fuerzas de tierra, mientras desempeñaba su labor de captura y eliminación de los terroristas, operó de acuerdo según las reglas de compromiso", señaló. Dichas reglas prohíben a los soldados norteamericanos abrir fuego hasta tener la completa seguridad de que están siendo atacados.

Al mismo tiempo, el portavoz del Ejército de Estados Unidos, Tim Keefe ratificó los comentarios de Caldwell y añadió que "las fuerzas de la coalición devolvieron el fuego, empleando para ello tanto elementos ofensivos aéreos y terrestres", según informa el diario 'The New York Times'.

DOCE SOLDADOS, ARRESTADOS POR LA MUERTE DE UN CIVIL

Sin embargo, ocho soldados norteamericanos que se encontraban bajo investigación, acusados de la muerte de un civil iraquí el pasado abril, han sido encarcelados en una base militar, mientras que otros cuatro permanecen bajo confinamiento en su base militar de Campo Pendleton, en California, según declaró el portavoz del Ejército, el teniente Lawton King ayer viernes.

King afirmó que los 12 soldados se encontraban encarcelados y confinados en espera de juicio, pero no se habían presentado cargos contra ellos.

"Estos individuos se encuentran recluidos a la espera de juicio pendientes de la evaluación de la Comandancia en la investigación en curso", aclaró King. "Todos ellos tienen la garantía de presentar su versión en una audiencia previa", señaló.

Los marines están considerados sospechosos del asesinato de un civil iraquí cerca de la ciudad de Hamandiya, al oeste de Bagdad, el pasado 26 de abril, según un comunicado emitido la semana pasada.

Según los informes, el civil fue sacado de su casa y posteriormente ejecutado. Tanto el diario 'Los Angeles Times' como la cadena norteamericana NBC afirmaron que los soldados podrían haber enterrado el cuerpo junto con un fusil de asalto AK-47 para aparentar que la víctima era un insurgente abatido cuando intentaba colocar una bomba en la carretera.