Irak.- El vicepresidente chií aborda con el ayatolá Al Sistaní un borrador de ley para el regreso de miembros baazistas

Actualizado 26/06/2007 22:58:16 CET

BAGDAD, 26 Jun. (EP/AP) -

El vicepresidente iraquí chií, Adil Abdul-Mahdi, se entrevistó hoy con el máximo líder religioso de la comunidad musulmana chií en Irak, el gran ayatolá Alí al Sistaní, en cuya casa de Nayaf abordó las enmiendas de un proyecto de ley que prevé permitir el regreso de miles de antiguos colaboradores de Sadam Husein, pertenecientes todos al partido Baaz, a sus antiguos cargos públicos en el Ejecutivo.

Es una de las proposiciones de ley cuya aprobación insiste Washington que pide que el Parlamento iraquí ratifique la ley. Las enmiendas a la actual legislación en la materia permitiría la vuelta de miles de suníes a sus antiguos puestos de trabajo.

Al Sistani ha expresado en el pasado sus reservas a importantes cambios en la actual ley que rige sobre los miembros del Partido del ex presidente Husein, aunque en esta ocasión su oficina no emitió un comunicado de la reunión y se desconoce su postura actual sobre las enmiendas. Una fuente cercana aseguró por su parte que no creía que el ayatolá tuviera objeciones a la legislación.

Por su parte, el director ejecutivo de la comisión que revisa los casos de antiguos baazistas, Ali al Lami, explicó a la agencia AP que las enmiendas propuestas incluyen la transferencia de poderes a las 18 provincias iraquíes para que éstas decidan qué miembros pueden recuperar sus trabajos, algo que podría llevar a una situación en la que los suníes recuperen sus puestos en zonas de su misma confesión musulmana, pero quizá no en las zonas de mayoría chií o kurda.

Al Lami explicó también que a todos los antiguos miembros de los servicios de seguridad de Sadam se les pedirá que se jubilen, junto al resto de altos oficiales del Partido Baaz. Miembros menores del partido podrán recuperar sus puestos en el Ejecutivo mientras no hayan perpetrado crímenes antes de la caída del anterior régimen en abril de 2003.

NUEVA ALIANZA POLÍTICA

Ambos abordaron también los planes para crear una nueva alianza política que reúna a los principales cuatro partidos chiíes y a los principales kurdos, según fuentes oficiales.

Varios políticos iraquíes están intentando forjar en la actualidad una alianza en el Parlamento y en el Gobierno para impulsar leyes consideradas como esenciales para contribuir a cerrar las heridas nacionales y que satisfagan a la vez las exigencias de Washington de lograr resultados sobre el terreno que lleven a la reconciliación nacional y al fin de la violencia en Irak.

Fuentes parlamentarias y conocedoras de la iniciativa explicaron que el actual primer ministro chií, Nuri al Maliki, permanecería al frente del próximo Ejecutivo, aunque no se libra de las crecientes presiones para ampliar el número de iraquíes que deben participar en la toma de decisiones, más allá de la inclusión de varios líderes del partido Dawa. El nuevo órgano decisor incluiría además de al propio Al Maliki, a los dos vicepresidentes actuales, uno suní y otro chií.

En las dos semanas de negociaciones secretas han participado los principales partidos chiíes, el parido Dawa y el Consejo Supremo Islámico de Irak, y los dos principales kurdos, la Unión Patriótica del Kurdistán y el partido Democrático del Kurdistán. El Partido Islámico de Irak, el mayor suní, ha recibido peticiones para incorporarse al bloque, así como los parlamentarios independientes chiíes.

"Se están impulsando esfuerzos para formar un nuevo bloque (político) que nos saque de la crisis", reconoció un miembro del Partido Dawa. "Si funciona, se ratificará", aseguró.

El diputado del Partido Islámico Salim Abdulá confirmó también las negociaciones para formar un nuevo "bloque de moderados" con la aprobación de Estados Unidos, aunque rechazó admitir si su partido recibió una invitación para sumarse al mismo o no.

Fuentes conocedoras explicaron a la agencia AP que los 30 diputados leales al clérigo disidente chií Muqtada al Sadr, quien lidera el Ejército del Mahdi, y grupos militantes suníes en el Parlamento quedarían excluidos de la alianza.

Por su parte, 'saderistas' están bloqueando en la actualidad el funcionamiento del Parlamento para protestar por lo que consideran un fracaso del Ejecutivo, incapaz de proteger la mezquita chií de Samarra, al norte de Bagdad, que fue atacada la semana pasada, la segunda vez que lo es en menos de 16 meses. El pasado abril, los seis ministros leales a Al Sadr renunciaron a sus escaños que no han sido cubiertos por Al Maliki.

De formarse la nueva coalición, contaría con una mayoría de al menos 160 escaños, lo suficientemente amplia como para garantizar la aprobación de leyes que primen la distribución igualitaria de los beneficios del petróleo, la reinstalación de destacados miembros del anterior régimen de Sadam Husein, del partido Baaz, en cargos públicos y la fijación de una fecha para celebrar elecciones locales, además de intentar incorporar las demandas de enmiendas constitucionales que plantean los árabes suníes.