Irán declara que ni siquiera Israel debe temer su programa nuclear

 

Irán declara que ni siquiera Israel debe temer su programa nuclear

Actualizado 27/08/2006 2:05:00 CET

TEHERAN/MADRID, 27 Ago. (EUROPA PRESS) -

Ni siquiera el "enemigo definitivo" de Irán, el Estado de Israel, debe temer los planes de Teherán en cuanto a su programa de enriquecimiento de uranio. Así lo afirmó ayer el presidente del régimen ayatolá, Mahmud Ahmadineyad, que, a tan sólo cinco días de que concluya el plazo concedido por el Consejo de Seguridad de la ONU para que suspenda sus actividades nucleares inauguró una planta de agua pesada destinada a la generación de energía atómica en el centro del país.

El discurso de Ahmadineyad durante el acto de inauguración se ajustó a la posición de Irán a nivel internacional e incluyó una alusión a Israel, a la que calificó de "enemigo definitivo". El presidente iraní reiteró que su país no abandonará el programa nuclear y que el proyecto no supone una amenaza ni siquiera para el "enemigo" Israel.

El presidente iraní repitió en varias ocasiones que la fabricación de armas nucleares no es el propósito del programa de desarrollo de energía atómica de su Gobierno. "No somos una amenaza para nadie", afirmó. "Básicamente, no se habla nada de armas nucleares. No hay discusiones sobre armas nucleares, incluso a pesar del régimen sionista, que es un enemigo definitivo", aseguró.

La noticia de la puesta en marcha de la planta de agua pesada fue anunciada por el vicepresidente de la Organización de la Energía Atómica de Irán, Mohammed Saeedi, en unas declaraciones ante la televisión estatal, y se produce apenas un día después de que un portavoz del Gobierno anunciara que "pronto" se daría a conocer un avance científico relacionado con la energía nuclear.

El agua pesada está formada por átomos de hidrógeno pesado y se emplea habitualmente como refrigerante en los procesos de fisión del uranio. La planta, que Irán ha estado construyendo durante dos años y tenía previsto inaugurar en 2009, está en el centro de Irán y cuenta con un reactor de agua pesada que se encuentra en su segunda fase de producción, a pesar de la petición de Naciones Unidas de que las instalaciones no entren en funcionamiento. Las instalaciones tienen capacidad para producir hasta 16 toneladas de agua pesada al año, el doble de lo que al parecer se había estado produciendo hasta ahora.

Tras el anuncio de la puesta en marcha de la nueva planta, el Gobierno israelí no ofreció una reacción inmediata, aunque un destacado diputado laborista y ex ministro de Defensa, Ephraim Sneh, advirtió de que el país debe estar "preparado militarmente" para hacer frente a la nueva amenaza. Sneh, cuyo partido participa en la coalición en el poder, consideró que el anuncio realizado hoy por Irán es "otro paso en el avance de Irán hacia la construcción de una bomba nuclear". "Israel tiene que sacar conclusiones y prepararse militarmente", aseguró.

El diputado consideró que los progresos de Irán en sus ambiciones demuestran que los esfuerzos internacionales han sido insuficientes. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó el 31 de julio una resolución en la que daba a Irán 30 días para que detuviera el enriquecimiento de urania. La resolución amenaza con posibles sanciones y cita un llamamiento expreso de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) para que se abandone la construcción de reactor de agua pesada.

A la espera de una reacción de Washington y Bruselas, el Gobierno norteamericano se mantiene en su posición de esperar al final del plazo concedido por la ONU para establecer los términos en los que presionará a Teherán. Irán presentó el martes una contraoferta a la demanda de Naciones Unidas, que presenta la detención del programa nuclear como una precondición para que se negocie un paquete de incentivos que beneficiaría económicamente a Irán.

La canciller alemana, Angela Merkel, se mantiene en una posición parecida a la de Estados Unidos y mostró recientemente la escasa satisfacción que ha generado hasta el momento en el P5+1 -los países con asiento permanente en el Consejo de Seguridad y Alemania- la actitud iraní.

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