Asociaciones católicas afirman que Italia necesita un "nuevo Gobierno" sin Berlusconi

Actualizado 17/10/2011 22:18:09 CET

ROMA, 17 Oct. (EUROPA PRESS) -

Las siete principales asociaciones católicas italianas han afirmado que Italia necesita "otro Gobierno" que sea "más fuerte" que el actual, liderado por el primer ministro, Silvio Berlusconi, "para que afronte los problemas del país".

En una conferencia de prensa celebrada al finalizar una reunión dedicada a 'La buena política para el bien común' en el municipio de Todi (norte de Italia), el secretario general del sindicato católico CISL, Raffaelle Bonanni, ha asegurado que todas las asociaciones han pedido un Gobierno "que reúna a los principales partidos" y han afirmado que es necesario "un acuerdo entre las principales fuerzas políticas sobre algunos puntos esenciales para el bien del país".

Además, el presidente de la Cooperativa de artesano 'Confartigianato', Giorgio Guerrini ha recordado que "el hecho de que este Gobierno no puede más" es "obvio para todo el mundo" y ha subrayado que, actualmente, "cuando se necesitan respuestas" no existe "una interlocución con el Gobierno".

En la asamblea celebrada este lunes en Todi han participado el presidente del sindicato católico CISL, Raffaele Bonanni, el presidente de la Unión de Asociaciones de Trabajadores Católicos (ACLI), Andrea Olivero, el director de la Compañía de las Obras, Bernhard Scholz, el presidente de la cooperativa de agricultores 'Coldiretti', Sergio Marini, el presidente de la Cooperativa de artesanos 'Confartigianato', Giorgio Guerrini, el presidente de la Confederación de Cooperativas, Luigi Marino y el presidente del Movimiento Cristiano de los Trabajadores, Carlo Costalli.

'ABSENTISMO' SOCIAL ES PECADO

Además, también ha intervenido el presidente de la Conferencia Episcopal italiana, el cardenal Angelo Bagnasco, que ha asegurado que "si para nadie es admisible el 'absentismo' social, para los cristianos es un pecado de omisión".

En este sentido, el cardenal Bagnasco ha afirmado que el principio de laicidad "entendido como autonomía de la esfera civil y política de la religiosa o eclesiástica" es un valor "reconocido por la Iglesia que pertenece al patrimonio de la ciudadanía". Sin embargo, el cardenal ha recordado que "la religión no puede negarse" y ha destacado que "no reconocer su dimensión pública es un gran error".

Asimismo, el cardenal ha explicado que la Iglesia "no busca privilegios ni quiere intervenir en ámbitos extraños a su misión" pero que "debe poder ejercitar libremente su misión". Los cristianos, según ha afirmado el purpurado, han llegado a ser "en la sociedad civil" una masa "crítica, con capacidad de visión y de redes virtuosas para contribuir al bien común".

Así, ha recordado que la Iglesia ha mirado "siempre con respeto y confianza" la política "que tiene la gran y difícil responsabilidad de promover el bien común" y ha afirmado que la Iglesia "reconoce" a la función política "la gravedad de su deber" para alcanzar "el bien de la sociedad".

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