Abe rechaza que el Ejército obligase a mujeres a ejercer la prostitución durante la II Guerra Mundial

 

Abe rechaza que el Ejército obligase a mujeres a ejercer la prostitución durante la II Guerra Mundial

Actualizado 01/03/2007 16:53:40 CET

TOKIO, 1 Mar. (EP/AP) -

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, anunció hoy que no se han encontrado evidencias que demuestren que el Gobierno japonés utilizara a mujeres asiáticas como esclavas sexuales durante la II Guerra Mundial. Estas declaraciones se producen en relación al histórico comunicado emitido por el Ejecutivo japonés en el que éste reconocía que las autoridades niponas habían creado burdeles para sus tropas durante el siglo pasado y forzado a ejercer la prostitución a miles de mujeres.

"El hecho es que no existe ninguna evidencia que demuestre que hubo coerción", declaró Abe. Recientemente, una resolución del Congreso de Estados Unidos pidió al primer ministro japonés que "reconociera formalmente, se disculpara y aceptara la responsabilidad histórica" que posee como jefe de un Gobierno que utilizó antaño ilegítimamente a las llamadas "mujeres de consuelo" --eufemismo japonés que designa a las mujeres que eran forzadas a mantener relaciones sexuales con las tropas niponas durante la década de los 30 y los 40--. Japón se opuso en su momento a esta resolución, que, por otra parte, supuso un bache en sus relaciones.

El escándalo de las 'mujeres de consuelo' ha causado un gran revuelo en la vida política japonesa. Distintos partidos de derecha se han opuesto vivamente a la Declaración de Kono. Este documento lleva el nombre de Yohei Kono, jefe de la secretaría del Gabinete que en 1993 diseñó la declaración gubernamental que aceptó la participación del Ejército nipón en la creación de burdeles para sus tropas durante el siglo pasado, reclutando a muchas de estas mujeres de manera coercitiva.

Los grupos de derecha, en cambio, consideran que las prostitutas trabajaron de manera voluntaria y no existía coerción alguna. Según los historiadores, unas 200.000 mujeres, la mayoría de ellas procedentes de la península coreana y de China, ejercieron la prostitución para los militares japoneses en aquella época.

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