El Supremo de Japón rechaza compensar a las víctimas de la guerra bacteriológica durante la ocupación

Actualizado 10/05/2007 12:03:17 CET

TOKIO, 10 May. (EP/AP) -

La Corte Suprema de Japón rechazó hoy otorgar una compensación a las víctimas chinas de las atrocidades cometidas por el Ejército japonés durante los años treinta y cuarenta y que incluyó la utilización de armas biológicas y la masacre en la ciudad de Nanjing, según informaron los abogados defensores.

En dos decisiones tomadas por separado ayer, miércoles, la Corte apoyó la sentencia de 1999 de los tribunales japoneses acerca de que el Gobierno no se responsabilizaría de las demandas de compensación para ciudadanos extranjeros por acciones de guerra, de acuerdo con el abogado Norio Minami.

Los demandantes de ambos casos, que en total suman 198 personas incluidos familiares de las víctimas de entonces, han exigido las disculpas de Japón y una indemnización de 1,9 billones de yenes (unos 11,7 millones de euros) por la muerte y las lesiones sufridas por los experimentos biológicos durante la invasión, la masacre de Nanjing y el bombardeo de la ciudad de Yong'an, en la provincia de Fujian.

Respecto a los fallos emitidos por los tribunales y la Corte Suprema de Japón, Minami declaró que son "decisiones injustas que ignoran los Derechos Humanos y el sufrimiento personal de los demandantes. La Corte Suprema ha descuidado su responsabilidad de hacer justicia".

De los 180 demandantes que exigen una compensación por los experimentos de la guerra bacteriológica, sólo 10 son supervivientes, mientras que el resto son familiares de las víctimas, según señaló el abogado Shuji Motonaga.

A pesar del fallo de ayer, un tribunal reconoció en 1999 que una división especial del Ejército Imperial japonés conocida como Unidad 731, utilizó armas biológicas durante la invasión de China. Pero el Gobierno japonés nunca se ha disculpado públicamente por la actuación de su Ejército durante los años treinta y cuarenta.

Los historiadores estiman que la Unidad 731 pudo matar a al menos 250.000 personas con sus experimentos, que incluían vivisecciones de prisioneros chinos y el uso de determinadas bacterias durante la ocupación de gran parte de territorio chino.

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