Keita describe el diálogo nacional en Malí como "un ejercicio indispensable" durante la clausura de las reuniones

Ibrahim Bubacar Keita en un acto en París
REUTERS/CHRISTIAN HARTMANN
Publicado 03/04/2017 7:16:26CET

MADRID, 3 Abr. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Malí, Ibrahim Boubacar Keita, ha descrito este domingo el diálogo nacional como "un ejercicio indispensable", durante un discurso con motivo de clausura de la actual ronda de conversaciones.

En sus declaraciones, el mandatario ha manifestado que "ha sido un ejercicio que jamás se ha desviado de su objetivo: contribuir a la restauración de la paz, la reconquista de la unidad y el triunfo de la reconciliación nacional".

Keita, que ha expresado su "reconocimiento" a todos los participantes en el diálogo, ha reconocido que el mismo "ha sido arduo" y que los asuntos planteados "son legítimos".

"Una vez más, nuestros compatriotas han demostrado que lo mejor de ellos mismos surge cuando en los momentos difíciles", ha manifestado, mostrando su satisfacción con la amplia participación con la que han contado finalmente los encuentros.

El mandatario criticó el lunes, durante la jornada de apertura, la ausencia de algunos bloques importantes, si bien la mayoría de ellos se han unido finalmente al proceso durante la semana.

El informe final, presentado durante la jornada, cuenta con medidas para mejorar la gobernanza, restablecer la seguridad y gestionar mejor las diferencias culturales, entre otros asuntos, según ha informado la emisora Radio France Internationale.

En uno de los puntos más importantes, las comisiones de Unidad, Paz y Reconciliación han reconocido la existencia del Azawad, nombre del territorio reivindicado por los rebeldes tuareg, si bien ha negado que pueda ser motivo de reivindicaciones políticas.

En el documento, las comisiones han reconocido la existencia de la palabra, destacando que engloba realidades cultura, históricas y geogáficas.

El norte de Malí es una región convulsa con presencia de tropas francesas desde la revuelta tuareg de 2013, que rápidamente fue secuestrada por grupos yihadistas, cuyo avance hacia el sur del país provocó la intervención militar de París.

El proceso de paz pactado en 2015 sufrió un duro golpe a mediados de enero, tras la muerte de al menos 77 personas en un atentado contra una base militar que albergaba a soldados gubernamentales y a miembros de grupos armados rebeldes --Plataforma y CMA-- que acordaron llevar a cabo patrullas conjuntas en el marco del acuerdo de paz.

La autoría del atentado fue reclamado por Al Murabitún, vinculado a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). El grupo, dirigido por el yihadista argelino Mojtar Belmojtar, ha llevado a cabo en los últimos años varios atentados de gran magnitud contra objetivos civiles y militares en el norte de Malí y en otros países africanos.

Tras el atentado, Keita hizo un llamamiento a aplicar en su totalidad el acuerdo de paz, pidiendo que el ataque no impacte negativamente en este proceso.

Sin embargo, las autoridades interinas destinadas a restablecer la autoridades del Estado maliense en las regiones del norte del país han hecho frente a obstáculos a la hora de instalarse en varias localidades.

Estas autoridades se instalaron a finales de febrero en Ménaka, Gao y Kidal, si bien no pudieron hacerlo a principios de marzo en Tombuctú y Taoudénit.

El acuerdo firmado por el Gobierno y los rebeldes tuareg del norte de Malí incluye la presencia de las autoridades malienses en las principales ciudades de la zona septentrional de la nación africana para evitar un vacío de poder.

La instalación de estos consejos regionales implica a los movimientos armados firmantes del acuerdo de paz de 2015 y estarán en vigor durante un periodo de entre 18 y 24 meses, cuando serán reemplazados por órganos descentralizados.

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