Miles de personas se refugian en el Valle del Rift, acelerando la crisis humanitaria por falta de agua y comida

Actualizado 02/01/2008 13:58:24 CET

ELDORET (KENIA), 2 Ene. (EP/Reuters) -

Miles de personas de la tribu kikuyu, a la que pertenece el presidente keniano, Mwai Kibaki, han huido en las últimas horas al Valle del Rift, lo que ha acelerado la crisis humanitaria ante las previsiones de falta de agua y comida.

La mayoría de los desplazados ya se han refugiado en iglesias y comisarías de Policía en la ciudad de Eldoret, la más importante del Valle y situada a unos 300 kilómetros al norte de Nairobi, a pesar de que ayer unas 30 personas de la tribu kikuyu, la mayoría mujeres y niños, fallecieron cuando una multitud prendió fuego a la iglesia donde se escondían de los combates.

"Hemos estado durmiendo fuera del aeropuerto. ¿Puedes imaginar el frío que tenían?", preguntó Patrick Kariuki, director de una casa de acogida para niños señalando a 23 menores que estaban con él. "Nunca pensé que Kenia pudiera llegar a esto. Están matándonos porque votamos a Kibaki. Quizá las elecciones fueron amañadas. ¿Por qué no van a los tribunales en lugar de incitar?", añadió.

La violencia estalló entre los principales bastiones de la oposición en el este del país por los resultados oficiales de las elecciones, que otorgaban la reelección para Kibaki en detrimento del candidato que había liderado todos los sondeos hasta ese momento, Raila Odinga.

El balance de víctimas mortales se eleva a más de 250, aunque algunas organizaciones de Derechos Humanos lo sitúan en más de 300. El Gobierno ha acusado a la oposición de llevar a cabo desde las elecciones una "limpieza étnica". En el Valle del Rift, bandas de jóvenes han quemado viviendas y campos de cultivo mientras persiguen a los kikuyus.

En el aeropuerto de Eldoret se podía ver a decenas de personas vestidas con andrajos y cargadas con maletas esperando poder coger un avión hacia Nairobi después de que las bandas bloquearan la principal carretera con tres camiones y enormes rocas.

La Policía estima que aproximadamente 75.000 kenianos han tenido que huir de sus hogares. Algunos han cruzado a países vecinos, lo que supone un fuerte revés para un país que desde hace décadas ha acogido a refugiados de conflictos como el somalí, el sudanés o el etíope.

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