Los laboristas saldrán del Gobierno israelí si el diálogo con los palestinos no se retoma

Actualizado 20/10/2010 19:45:05 CET

PARÍS, 20 Oct. (Reuters/EP) -

El Partido Laborista Israelí abandonará el Gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu si a finales de este año las conversaciones de paz con los palestinos no se han reanudado, según ha afirmado este miércoles el ministro de Asuntos de Minorías, Avishay Braverman.

"Obligaremos al Partido Laborista a marcharse", declaró el ministro a la agencia Reuters en París. Braverman pretende competir con el ministro de Defensa, Ehud Barak, por el liderazgo del partido. "Voy a hacer todo lo que pueda", dijo en referencia a la continuación del proceso de paz. "No quiero ponerle una pistola en la cabeza (a Netanyahu), pero creemos que ocurrirá en enero (la salida del Partido Laborista) si no hay movimientos en el proceso de paz", añadió.

Las negociaciones de paz impulsadas por Estados Unidos comenzaron el pasado 2 de septiembre, pero la Autoridad Palestina las suspendió después de que el pasado 26 de septiembre finalizara la vigencia de la prohibición que durante diez meses impidió construir en los asentamientos judíos situados en Cisjordania.

Los palestinos creen que la existencia de las colonias podría impedirles tener un Estado factible. Netanyahu opina que el futuro de los asentamientos debería decidirse en la mesa de negociaciones y que los palestinos no deberían condicionar la continuación del diálogo a este tema.

Hasta ahora, Barak, que ha hablado largo y tendido con Washington sobre las propuestas estadounidenses para reanudar las conversaciones, se ha resistido a dar a Netanyahu un ultimátum sobre el futuro del Partido Laborista en el Ejecutivo.

Los laboristas ocupan trece de los 71 escaños que controla el primer ministro en el Parlamento, que tiene en total 120, y su marcha podría provocar la caída del Gobierno, que está encabezado por el Likud, la formación de Netanyahu. Pero el Partido Laborista, que antaño fue la fuerza dominante en el escenario político israelí, no sale muy bien parado en los sondeos de opinión, y unas nuevas elecciones podrían debilitarlo aún más.

Braverman pidió a Netanyahu que decida qué es "importante y no marginal" y propuso prohibir la construcción en los asentamientos, con pequeñas excepciones, durante un periodo de entre cuatro y cinco meses, una idea apoyada por la Autoridad Palestina y Estados Unidos.

"La paralización en las colonias se ha convertido en un asunto importante, pero para mí la cuestión clave es la supervivencia del Estado judío y la igualdad de todos sus ciudadanos", subrayó. "Si no avanzamos con valentía hacia la partición de la Tierra Santa (...), al final la ONU podría declarar (la creación de) un Estado al oeste del río Jordán, convirtiendo Israel en un país incómodo con una mayoría árabe", añadió.

El ministro volvió a expresar su oposición a una polémica ley que obligaría a las personas que quieran obtener la nacionalidad israelí a jurar lealtad a Israel como Estado judío, una exigencia que los árabes israelíes consideran racista.

Braverman aseguró que su partido hará todo lo posible para rechazar la ley, que, a su juicio, es "estúpida e imprudente". "Es muy popular en público, pero la función de los gobernantes no es fijarse en Twitter, sino en lo que beneficia al pueblo judío", agregó.